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sábado, 8 de diciembre de 2012

Cansancio


Apaga la vela,
no olvides encender el corazón,
tu río interior arrastra fatiga infinita,
apaga la vela,
enciende lo que queda de razón.
El corazón no es más que una lámpara de aceite que ilumina nuestro verdadero ser.
Una bruma milenaria me suspende en la Patagonia de mi ser,
que cansancio...
Cierro los ojos, enciendo el interior,
que cansancio...
Tierra de espejos,
frontera de carne,
Es tan humano cansarse...
Sonreír al abismo, declarar la huida del invierno,
que cansancio...
Esta fatiga enciende el comienzo de un nuevo devenir,
esto no es un motor, y sin embargo, lo es.
El primer paso es una ventana siempre abierta 

con una cortina blanca que sutilmente acaricia los contornos de tu ser,
apaga la vela, enciende el corazón,
un sentimiento blanco recubre tus venas. 

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