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lunes, 28 de noviembre de 2016

Bajo el árbol

Andrey Remnev

Taciturno estás bajo el árbol del damasco
Tus ojos en complicidad con el universo emplazan mi silencio,
Me instan ¡me obligan a pronunciar palabras que nadie entiende!
Salvo tú encerrado en el espejo;
Intuyo que el universo puso un sutil énfasis bajo la copa de aquel árbol
(Un toque superfluo para las raíces-alguien pensará)
Sin embargo, la hora del té cuelga de las estrellas, roza tu antigua vitalidad.
Infinito del infinito el fruto de las palabras que nunca has de pronunciar;
Olvida el árbol, su extensión fantasma,
Recuerda su sombra abrumadora,
Voy retrocediendo hacia ella, hacia los contornos luminosos de su rapto.

lunes, 21 de noviembre de 2016

La afición literaria




Vamos con el río, por su orilla desvelada
Sedientos de historias ajenas
De espejismos literarios que se dispersen en nuestra arena,
Torres de palabras hechas de sucesión y de espera.
Deseamos ver desde unos ojos de cera
Vestirnos con los harapos del tiempo
Y movernos como hermosas marionetas
Dirigidas por los hilos dorados de un neurótico creador;
Caminar atemporales por el bosque de Lady Chatterley
A sabiendas que la civilización es un reloj,
la domesticación cifrada del movimiento.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Pregunta sin respuesta

Andrey Remnev

La mañana enciende su motor de porcelana, 
los espejos ponen en movimiento sus piezas nacaradas y te llaman;
Oh Hombre, mortalidad cifrada en los manuscritos del tiempo, 
criatura de cristales y sombras, 
aprendiste a despertar y levantarte como un soldado para enfrentar la maquinaria cotidiana;
¿pero quién te enseñará a habitarte a ti mismo en el círculo Onírico de un dios mudo y enmascarado?

jueves, 10 de noviembre de 2016

Prometeo

Pedro Lira

El águila se alimenta de tus sueños claros Prometeo,
te despoja de la corriente silenciosa de tus deseos.
Encadenado a un alma no a una roca
escupes los fragmentos de una falsa libertad.
Los dioses tejen su venganza bajo los párpados brillantes de la primavera
Para recordarte infinitamente que sólo el sol ha de retornar.
Prometeo el viento se lleva tus artilugios
y los deshoja en el patio trasero de la humanidad,
el humo de todas las chimeneas te busca
y oscurece para hacerte justicia en el intervalo de dos nubes negras.
Prometeo, el cielo nos ha quitado la memoria del primer fuego
los ruiseñores se han roto las alas para recordar;
Prometeo quítale a Zeus la imagen abstracta de aquella primera llama
¡Róbale el primer fuego a los dioses!