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lunes, 29 de octubre de 2012

El otro lado



Las casas están en su sitio, firmes y seguras a la luz de la mañana. Parece que será un día caluroso y húmedo de otoño.
La noche ha acabado. Comienza el día.
(Sandor Marai)

Entras al día como a tu verdadero hogar,
Sabes devorar el espacio de las recortadas calles de la ciudad.
Pero ¿pudiste recordar aquel sueño que te despertó a medianoche?
¡Oh cuanta vaguedad en esas imprecisas imágenes!-exclamarás-
Estás seguro que las cosas derraman sentido y nacen sólo al contacto de tus ojos,
Sin embargo, ¿cómo te deshaces de aquella sensación líquida
que te regalan los sueños?
El infinito se ha resbalado de tu inconsciente finito,
el océano abierto de par en par ante el círculo de la noche,
Tanto mar en la orilla de los sueños…
¿No es así?
Unas manos secretas crearon bajo un árbol milenario
Este otro lado, un mundo de bellas copas vacías y relojes de arena.
Pero a ti te enseñaron sólo a ser útil,
 a caminar coronada por un cielo siempre lejano.
Oh Hombre, mortalidad cifrada en los manuscritos del tiempo,
 criatura de cristales y sombras, aprendiste a despertar
Pero ¿quién te enseñará a habitarte a ti mismo en el círculo
Onírico de un mudo y quieto Dios?

jueves, 25 de octubre de 2012

El árbol dorado de la palabra



La palabra es la llave que abre el mar:
Sólo el símbolo nos ha de permitir nadar en el sueño profundo.
Me inclino,
Me inclino ante los significados que se alargan.
Cuando tus pies anden por la sombra de todas las montañas
Y mi rostro en tu mente sea sólo una parábola,
Recuerda mis palabras como faros o lámparas;
Yo estaré en la otra orilla del símbolo
Tejiendo y destejiendo letras con una hebra brillante
Abrazada a una estrella, con la medalla de los hijos del sol,
De aquellos que no nos bajamos del árbol dorado de la palabra.

domingo, 21 de octubre de 2012

Una vieja carta



Este es la última carta que te escribo,
reapareceré cualquiera de estos domingos en tus sueños.
No olvides nunca que mis pies son dos gacelas en busca de eternidad.
Anoche soñé que tu espejo reflejaba un sol de otro siglo,
era tan resplandeciente su luminosidad  que contradecía la luz de todos los faroles.
Recuerda que el amor es lento en regresar
pero siempre retorna, como el viejo y cansado Ulises
a su  Itaca inmortal.
Esta es la última carta que te escribo,
más de cien años demorará en llegar a ti,
su sobre es más lento que mi alma.
La trama nunca olvida a sus intrincados personajes,
me despido creyendo que un cielo extraño gobierna nuestros destinos.
Siempre tuya
Beatriz

PD: Piensa que aquella luna reflejada en tu espejo, es mi cuerpo, trata de acariciar su sombra cuando tengas tiempo. Un beso.


viernes, 19 de octubre de 2012

Amor ideal



Hombre, nunca ames a una mujer como una idea,
por más sublime y etérea que ella  te parezca.
Ama su cuerpo como si fuera una idea
pero ¡Jamás ames una idea como si fuera un cuerpo!

jueves, 18 de octubre de 2012

Corazón de espejos verdes



Corazón de espejos verdes,
corazón anhelando la profundidad del bosque,
tu palpitar es análogo al ruido que hacen las hojas al caer,
y caes,
vas cayendo como pájaro lejano en la arboleda.

Verde caen tus sueños en el pozo de los deseos,
verde corren las horas en el reloj oculto por el viento,
¿En qué oscura luminosidad te has escondido corazón de espejos verdes?
¿No ves que tu color podría resucitar las primaveras muertas
en las murallas de la ciudad?

Pobre corazón de espejos verdes,
cree que la salvia líquida es el único tren que le hará retornar,
desconoce el palpitar del mundo que le rodea,
¿No ves corazón de espejos verdes que si no te derramas,
el tiempo se hará largo, largo y el bosque sólo en ti vivirá?

Tú eres un sueño del que has de despertar,
el bosque apenas es el patio trasero del inconsciente
se disuelve opaco en la memoria
si no pertenece a toda la humanidad.

martes, 16 de octubre de 2012

Río de pasos


¿Eras tú?
¿fuiste tú, quién ocultando su rostro tras un sombrero del siglo pasado
 soplo a mi oído aquella noche en un sueño blanco?
He de decirte que eres el pedestal que sostiene las ruinas del tiempo,
y que, bajo todas las sombras de las mujeres que he sido
fluye el río de tus pasos. 

lunes, 15 de octubre de 2012

¿Quién sueña a quién?



La oscuridad se traga al jardín,
la noche con su velo nacarado
oculta su demudada luminosidad.
El jardín se apaga como una vieja lámpara
 y sueña con el bosque distante.

El espíritu delicado del jardín se estremece ante la imagen
de las bestias salvajes y las feroces plantas de ojos acuáticos
que como espectros parecen hablarle.
Al despertar, su pequeño corazón decorado de rosas
se inquieta ante el instinto salvaje que como hiedra,
intuye crece en su interior.

 En otro lugar hay un bosque
que sueña con un jardín,
su melena copiosamente poblada de helechos hambrientos
se estremece ante la belleza domesticada,
su instinto se ahoga en el ojo de la fuente,
quisiera finalmente domesticarse,
ser amado, tal vez podado, por unas delicadas manos.

sábado, 13 de octubre de 2012

Secreto



He ahí el suave secreto de nuestra existencia:
Un par de girasoles en las piernas
 y danzar al compás de una melodía atonal,
Es sólo eso,
El resto es historia conocida:
Tomar el mismo barco y mirar desde lejos
A los extraños habitantes de la isla,
Que nos hacen señas como si nunca hubiésemos existido. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Dile al tiempo de mi parte


Dile al tiempo que no enrede tanto su madeja,
Que en las noches gire hacia la izquierda,
Que caiga como lluvia en la tierra de los sueños.
Dile que presiento su muerte en la arena,
Que el infinito es mucho más que un par de estrellas muertas,
Dile que las rosas le han domesticado con fragilidad y osadía,
dile también que el cielo no envejecerá nunca.

Dile al tiempo que susurre a mi oído su extraña melodía,
aquella que escucharon los grandes músicos en la penumbra,
A la hora en que las puertas se cierran
Y la mirada se aleja de la silla vacía.
Obliga al tiempo a cantar como un pájaro enemigo,
Dile que su canción es de entre todas la más bella,
 porque es severa.

Cuida bien tus palabras, pero dile esto al tiempo,
Díselo de mi parte.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Un balcón



Deseo un balcón para apoyar mis sueños,
una delicada baranda en la cual deslizar
mi intimidad cerrada.
Deseo un balcón, tanto como deseo
el mar y el bosque.
Sentarme con las manos pálidas
y palpar la proximidad del ocaso.
Ahí quiero estar, en mi balcón,
esperando que el mundo nazca
con las torpes luces de las casas;
Con la presunción indecorosa de quién calla
y observa todo
 y también nada.

lunes, 8 de octubre de 2012

Lo que temo, lo que odio y lo que me gusta



Me provoca temor la imagen deslucida
de un mar distante colgado en la cocina
¿Por qué colgar el infinito en las paredes sucias
y contar en sus estáticas olas los meses y días que se fugan?
En las noches temo el nunca más
que congrega todas las sombras,
y que enmascara lo inconcebible
que es para la razón la eternidad.
Agreguemos  el temor a los espejos rotos
a las puertas grises,
y a los candados de la mente.

Odio las ventanas empañadas,
las blusas rosadas,
la cama fría en el invierno
y la fragilidad de esta memoria
que torna blanco y vacío
lo que he sido,
sustancia transparente
 que de los buitres del tiempo
apenas es escoria.

En cambio amo el sol hilando
sueños claros en las cortinas,
la plumilla del cardo anunciando el nacimiento
de un mundo secreto y pequeño,
los vestidos blancos y rojos,
el silencio de mi padre,
las manos de mi madre,
los pianos, que mis dedos ignoran hacer llorar y reír,
los trenes de otro siglo, que recortan sólo el tiempo, pues carecen de espacio;
Y por sobre todo amo acariciar la arena tibia e infinita
 y perder el miedo a la muerte.

sábado, 6 de octubre de 2012



Dormirse ahora,
Y despertar dentro de cien años, amor mío.
No, no soy un desertor,
Mi siglo no me asusta:
Mi siglo miserable, escandaloso,
Mi siglo valeroso, grande, heroico.
No me ha pesado nunca
Haber venido demasiado pronto al mundo.
Al siglo veinte pertenezco, y me llena de orgullo.
Me basta con estar ahí donde estoy,
Entre vosotros. Y con luchar
Por un mundo nuevo…
Dentro de cien años, amor mío…
No, porque pronto y a pesar de todo,
Mi siglo moribundo y renaciente,
Mi siglo cuyos días finales serán bellos,
Mi terrible noche desgarrada por gritos del amanecer,
Mi siglo estallará de sol, como tus ojos, amor mío.
(Nazim Hikmet)

viernes, 5 de octubre de 2012

No te confundas



Soy delicada como la  arena que viaja hacia un mar distante,
Como la orilla de un beso en la memoria más antigua,
De seda en los párpados,
Delicada como velo blanco ocultando un espejo de caoba.
Adoro deslizarme en las texturas que reemplazan al sol
Abrir las persianas con los ojos cerrados
y percibir el cambio de la luz en la piel.
Me aferro al placer del susurro distante
De la palabra que viaja luminosa y se instala en lo más oscuro del corazón,
Soy delicada como nieve nocturna;
Como hoja de abedul que cae sin deseos de caer,
Soy delicada, pero no te confundas
Mis huesos son fuertes como rocas,
Soy terca,
Porfiada como el reloj que se detiene,
Cuando me voy rara vez regreso
Y como las gatas siempre caigo de pie.

martes, 2 de octubre de 2012

Permanecer



¿Qué dicha he sido para el jardín del mundo?
¿Qué dicha he sido Dios?
Sólo te has sabido desvanecer

Aunque me librara del sol y la luna
¿Podría mantener la oscuridad?
El mundo nace al alma para destellar.

Sólo quiero tener el goce de ser y estar,
No quiero desvanecerme como el sueño utópico de la verdad.
Impón tu ser al espacio aprende a estar.

lunes, 1 de octubre de 2012

Si el mar perdiera su fondo



En medio de la noche
algo,
algo brilla como sol maduro.
Buscas despertar
abrir los ojos del tiempo
y ensanchar tu cascarón.

En medio de la noche
alguien dice que los sueños dominicales
 se pasean en el espejo,
y por esta razón en el instante mismo
que el tiempo separa la luz de la tiniebla
 te despiertas.

¿Pudiste atrapar aquel sueño que se parece
a una copa vacía?
 ¿Pudiste?
Acaso en medio de la noche una luna
de otro siglo manche tus ojos.

Querrías que el vacío no infundiera temor,
poder caminar descalza sin tocar las paredes,
como abrazar un mar sin fondo
¿Acaso el mar perdiera su fondo?
Oh vastedad de vastedades- ¡si el mar perdiera su fondo!