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lunes, 7 de abril de 2014

En pos de la belleza mi centro se eleva

Max Ernst

¿Y entonces, a dónde escondo la estatua del sol?
¿En qué lugar oculto la superficie quemada de la memoria?
De río en río iba nuestro abrazo más profundo
esperando aferrarse a un naufragio
acaso al presentimiento de un barco que a Itaca nos regresaría.
Cuando siento al sol morir en la ventana
olvido los presagios de la mañana;
la cortina y yo lloramos por la tumba que florece
en los rincones del tiempo,
Sin embargo, sobre la cabeza de la mujer que soy
la vida tiembla
y
en pos de la belleza mi centro se eleva,
asciende hacia la sombra equilibrista de la eternidad
Del mismo modo que el vapor luminoso de la mañana se eleva hacia el sueño
que olvidamos al despertar.




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