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jueves, 27 de junio de 2013

Aquella noche


Esa noche se apagaron todas las estrellas,
algo sorprendentemente silencioso las apagó,
el cielo decoró su abandono con guirnaldas viejas
que en su tímido resplandor la luz más triste evocó.
El universo se tragó así mismo
y en una vacía estación de trenes se transformó.
Esa noche soñé que la oscuridad estaba encerrada en una botella
que sobre el mar naufragó,
toda la oscuridad deslizándose sobre la superficie de las aguas,
la tiniebla como el espíritu de las flores, encerrada en su botón.

¿Qué esperaban las estrellas?
Nada
De
     Nada
Nada la oscuridad
Como hada,
aferrada al borde de su estrella muerta.
Aquella noche, todo se acabó,
para que el origen golpeara las puertas del retorno.
El tiempo se desmoldó del espacio
y la luz por el recipiente de un reloj de arena se escurrió.



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