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martes, 28 de mayo de 2013

La otra orilla


Las casas están en su sitio, firmes y seguras a la luz de la mañana. Parece que será un día caluroso y húmedo de otoño.
La noche ha acabado. Comienza el día.
(Sandor Marai)

Entras al día como a tu verdadero hogar,
Sabes devorar el espacio de las recortadas calles de la ciudad.
Pero ¿pudiste recordar aquel sueño que te despertó a medianoche?
¡Oh cuanta vaguedad en esas imprecisas imágenes!-exclamarás-
Las cosas derraman sentido y nacen sólo al contacto de los ojos,
Sin embargo, ¿cómo te deshaces de aquella sensación líquida
que te regalan los sueños?
El infinito se ha resbalado de tu inconsciente finito,
el océano abierto de par en par ante el círculo de la noche,
Tanto mar en la orilla de los sueños…
¿No es así?
Unas manos secretas debieron crear bajo un árbol milenario
Este otro lado, mundo de bellas copas vacías y relojes de arena.
Pero a ti te enseñaron sólo a ser útil,
 a caminar coronada por un cielo siempre lejano.
Oh Hombre, mortalidad cifrada en los manuscritos del tiempo,
 criatura de cristales y sombras, aprendiste a despertar
Pero ¿quién te enseñará a habitarte a ti mismo en el círculo
Onírico de un mudo y quieto dios?

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