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lunes, 11 de febrero de 2013

Figurillas de porcelana


Le dí la espalda al espejo por contemplar al mar,
el silencio de la porcelana me indicó que la consecuencia del horizonte
nunca fue la distancia,
No se debe culpar al frío del invierno,
No se debe llorar por la superficie casta y fría
Que bajo la lluvia se desarma,
Yo te digo:
 la nieve permanece un tiempo en el corazón luego de un amor de porcelana.
Señor yo pude imaginar el invierno bailando en su ventana,
usted no quería un espacio realmente,
usted quería que el tiempo hiciera su acrobacia,
por eso las mañanas se asustaron y se hicieron noche en la rama del avellano.

Salude de mi parte a ese sol nuevo y percibido en su ventana,

su luz le sienta bien, 
la hondura de aquella inquietud brillando en sus ojos.
Dígale al frío que en posesión de la felicidad el invierno es apenas una nube.
Mi alma es un barco navegando sobre aquel deshielo,
 y entre
nublados amaneceres rogaré
rogaré  por todas las figurillas de porcelana.

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