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domingo, 26 de agosto de 2012

Canción de arena



¿Dónde está la sangre luminosas de aquellos que murieron descalzos y con el pecho roto?
Sus voces silenciadas aún sueñan con el desierto redentor;
Yo miro esta inmensidad dorada desde siempre,
Acomodando en perfecta armonía sol, dunas y la sombra del único árbol que me adorna,
¿Con qué habré de amplificar el canto de las dunas?
Grano a grano, polvo a polvo,
 Encuentro de lo indivisible:
El canto mágico de las dunas;
Con humilde paciencia me siento a escuchar,
Y espero que se produzca el encuentro entre el grano que descansa en mi pelo
Y el que acaricia tu frente,
Sencilla y dulce melodía,
Miel dorada para tanto maleficio en estos días de turbulencia.

En el borde del desierto: el bosque,
En el borde del bosque: el cielo;
Está canción de arena busca ascender
Y dibujar una cruz en el silencio,
Acaso sea el fin de los tiempos
Y hemos de cambiar monedas gastadas por granos de oro,
El mundo está triste, los bosques despoblados,
Las ciudades en llamas,
 las abejas han huido al desierto, no hay miel en ninguna mesa,
Los vapores descienden al subsuelo,
Y es más fácil hundirse en la urbe que en el agua,
Sin embargo, de la luz fría de la lámpara, surge la luz envejecida del desierto,
Vellón de oro de la redención,
Debéis de dirigir vuestros pasos al misterio dorado:
El canto de las dunas ha de guiarles. 

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