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domingo, 25 de octubre de 2015

Mar del Plata

Michael Parkes

Me colgué de las pestañas del puente para que el río sus corrientes me susurrara,
sin embargo, este humo disfrazado de agua
es como una película muda que interminablemente se repite en un teatro cuyas miradas son dibujadas por las palabras.
Sólo es el tiempo el que satura mis oídos con sus grandes aletas blancas.
Más tarde, en un sueño el río me cantó como un pájaro triste cuyo vuelo es la tarde entera:
Acaso mi secreto sea la nada oculta bajo espesas cortinas blancas que nos separan.
Mis sueños hacen tristes acrobacias sobre el agua
la luz que emana de ellos es como una lámpara que el río apaga;
las redes del tiempo me engañan y sostienen torpemente mi mirada.
Nubes cargadas de lluvias como espléndidas bañistas sobre el río se lanzan,
salpicando las aguas de oscuridad.
Hilos de plata se evaporan para bordar de tristes flores la montaña.
Mar del Plata, acaso el más oscuro,
sin duda el más brillante,
mi canción se hace más vieja en las sombras que brotan de la pantomima de tus palabras.


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