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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mi padre

Remedios Varo

Padre, tus ojos anuncian un cielo que como enredadera
cae en lo más profundo del corazón;
Los años vuelan como pájaros migratorios
Y sé yo que el cansancio lo ocultas en la sombra de aquel árbol que se seca.
Padre,
el tiempo se oculta en la leñera y enmascara los recuerdos de la niñez... 
Eras la voz clara que calmaba
la corriente de mis temores infantiles.
Padre, día tras día tus manos
Tus grandes manos, se erosionaban con el trabajo en las ciudades donde el color moría,
Las goteras en las casas de maderas,
Los malos sueños,
La huerta germinando,
Los años pasando,
Los regalos de navidad en el armario, ocultos por el primer sol del verano,
La primera lluvia del sur,
La última mirada al mar del norte.
Tu infatigable amor talismán hacia mi madre, 
Con su mirada de linterna asustada,
En un sueño te oí decir: ella es una luciérnaga en la memoria del otoño
Eres el hombre que con su silencio nos enseñó
que las estrellas caen entre los hombres
Y que las palabras cierran todas las puertas
Si el amor, ese mágico y enrarecido sol, no alumbra
El paso de ese tren que un mudo dios nos hizo abordar
En una extraña estación de astros.

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