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sábado, 28 de septiembre de 2013

Dánae y la lluvia de oro

Dánae, Gustave Klimt 

Dánae cerró los ojos para escuchar
 La caída de las monedas de agua
A lo lejos
Sobre el mar- se escuchaba a la luna deslizarse

Atada a la luz abrazó un corazón fantasma

La cabeza inclinada en el interior
Seducida por el resplandor de unas gotas de agua
Había algo de luz en el recuerdo de las horas
Quemándose en la chimenea

Un pájaro en pleno vuelo le anunció el camino
Las monedas de oro eran sueños estampados de flores
Que caían, caían
Sobre el mar -aún se escucha a la luna deslizarse


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