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jueves, 1 de septiembre de 2016

Me asomé a sus ojos rocosos

Michael Cheval

Me asomé a sus ojos pequeños
Me parecieron tan oscuros, rocosos,
con un aire antiguo para refutar el tiempo y el espacio;
La tarde con insidiosa intención interrogó al espejo:
¿Has reconocido a todos esos marchitos Hamlet y Ofelias en la sala de espera?
El ser pronuncia el no ser para incrustarse en sus hígados de piedra
Los vence el trono de los años.
Salí de esos ojos despierta,
descendí con un puñado de polvo de todos los caminos,
el ocaso demoró la salida,
Fijó su vista en mis cabellos de pitonisa
y pensó que en mis hebras se escondía la fuga de los años
Me alejé con paso Shakesperiano, la tarde es un hermoso escenario.


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