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martes, 19 de abril de 2016

Laberinto

Leonora Carrington

La mujer cierra los ojos para apagar la imponente lámpara del cielo,
cierra la percepción para comprender
Yo soy el laberinto, mi alma se divide en interminables galerías secretas y blancas
Aquella impresión se pega en las palmas de sus manos
y mentalmente palpa los senderos que en su interior alguien sin nombre traza.
En mi espacio convergen todos los pasos perdidos al alba
Ella no es la profética Ariadna;
Ella es una obra del tiempo,
Un espacio infinito que oculta un minotauro
que devora horas entre el atardecer y el alba.

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