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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Ofelia

Alexandre Cabanel

Ella bordó sus manos con sueños de tulipas azules
y cruzó el borde líquido del espejo,
con la punta de sus dedos florecidos palpó su rostro
que desde la distancia y con una boca que ya no era la suya le llamaba:
Ofelia, el río que te ahoga es el tiempo oculto en las venas de tu padre.
Vestida con flores y hierbas que del calendario brotaron
trepó el árbol blanco de sus sueños
¡Una lámpara hecha de cortezas y lágrimas!
Sus brazos desearon abrazar aquel tronco pletóricos de estrellas.
Ofelia, las agujas del reloj se quiebran como ramas, te hace resbalar.
Al caer, sus manos sostuvieron el trofeo de las horas:
Una corona de hojas procedentes de su infancia;
El río la arrastró suavemente como si fuera una estrella caída;
Entretanto desde la cima del árbol, absorta, Ofelia se contempla
como un astro naufragante que de si mismo se aleja.


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