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sábado, 12 de julio de 2014

El asedio

Rafal Olbinski

Las murallas de carne asedian  tu corazón,
Sabes que no hay liberación si no presientes la eternidad,
Tal como intuye el submarino su destino oculto en el mar.
Cuando venga el deshielo no olvidarás el encierro
Pero tal vez podrás amar como estrella recién nacida
Como isla transportada por el viento a su origen remoto,
Con todos aquellos furiosos faros apuntando hacia tu centro.

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