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lunes, 21 de octubre de 2013

La esfinge

Sphinx, Michael Parkes

La extensa red de caminos que te llevan a los sueños
te aleja del enigma,
Se invierten los sentidos como un frágil reloj de arena
y no es el hombre el que anda con cuatro, dos y tres patas
sino, que es el reloj el que erguido se levanta
y es el hombre el que se arrastra.

La esfinge cerró los ojos de los ciegos
para darle espacio a la visión.
No es para llorar
tampoco para avanzar al ritmo de tu parpadeo

Bebimos de un enigma
de los escritos intraducibles que brotaban del manantial,
creíamos conocer la profundidad de los astros
en los ojos ausentes del mar;
Y no era el hombre el que trepaba las mareas
con sus cuatro, tres y dos patas
era la falacia del tiempo el que se asía sobre el océano.

De la esfinge brotaron las lágrimas fantasmas
del horizonte que se cerraba
El vacío abrió y cerró las puertas del misterio
La esfinge era la estatua de la mañana vestida de noche lejana

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