sábado, 3 de octubre de 2026

Dulce herida...

 


Un día fui tu Venus,
¿recuerdas?
Nací de tus aguas…

En las tardes grises
tú siempre fuiste
el espejo metálico de mis palabras.

Rozaste con la punta de tus sueños
mi espalda.
¿Fue mi herida seca la que te ofreció
la manzana?

Por un momento, mis ojos
encendieron tu antigua llama;
sin embargo, yo soy tu Venus del Milo
y ya no tengo brazos para alcanzar tu espalda…

—Esto debe ser un sueño —pensé.
Tu lengua invisible en mi herida fue una buena jugada…

—Tu fantasma líquido es una llama —susurraste.

¡Oh, Rey de Copas,
que tiñes la emoción con elegancia!
¿Qué sustancia líquida hacia mí te arrastra?

Cuando abras los ojos, seré humedad y distancia.


miércoles, 30 de septiembre de 2026

Perdona al tiempo



Perdona al tiempo,
con su falso escenario,
que simula la movilidad.

No importa que todas las heridas
se estampen sobre ti
y cubran tu fragilidad.

Perdona cuando todo esté en silencio
y la voz de tu padre
se haya apagado en la oscuridad.

Perdona en el destierro,
cuando nadie responda a tu llamado
y las aves migratorias olviden
tu ciudad natal.

Perdona al tiempo
y a su frío corazón,
porque con tus manos pequeñas,
inevitablemente, alcanzarás el sol
en el escenario estático de la sucesión.


sábado, 26 de septiembre de 2026

Luna negra

 


La luna está oscura,
llena de agua, cierra los ojos
y parece murmurar:

—Oh, mar, las velas de mis ojos
se apagan en tu inmensidad…
¿Por qué tan prodigiosamente me revelas?
No quiero que tu sal devele mi verdad.

El viento nocturno roza su velo
y el escorpión expulsa en ella
su veneno de soledad.

—Oh, mar, amante distante,
espejo de mi antigua claridad,
¿podrás descolgarme del infinito?
¿Podré hundirme en tu oscuridad?

El océano, sin tiempo,
sin padre ni madre,
cubre su rostro de astro distante
con nubes de tempestad.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

Pigmalión y Galatea

 


El polvo de sus dedos fue a pegarse
en las paredes frías de su corazón.

Con los ojos cerrados modeló los astros lejanos
y le puso rostro al silencio que de sí mismo brotó.

Pigmalión donó sus huesos
a la imagen que de su corazón nació:

Y yo os digo, espectadores de la belleza,
las estatuas caen del cielo
directo a mis manos;
sobre el mármol palpita lo que mi alma anheló.

Sobre su estatua se espejaron
ciudades pasadas y futuras;
ella es un reflejo de su corazón.

Ella era del glaciar
la más oscura flor…

El cielo lo esculpió un hombre solitario.

¡Modela en mí los prodigios de la carne,
Pigmalión!

 

Hombre y estatua,

¿quién creó a quién?

¿Quién fabricó este frío
en mi corazón?


lunes, 21 de septiembre de 2026

La vida es sueño...

 


Ojos que no ven,
corazón que desmiente a la razón.

El amor fabrica nobles y oscuros ardores
en el umbral de nuestro corazón…

¿Quién se atreve a cruzar la puerta
donde el tiempo fabrica mi sol?

Tiempo de navíos que regresan
es el amor…

Sin embargo, la vida es sueño
y los sueños, sueños son,

Segismundo cautivo de mi corazón.

Y de este sueño modelado en el lecho del río
hemos de despertar,

¡puesto que somos prisioneros del tiempo,
no del amor!


domingo, 13 de septiembre de 2026

Despertar

 


La brisa ligera en un sueño acaricia
la superficie interna de mi piel.

¿PODRÉ DESPERTAR?

¿Recuerdas cuando el tiempo
nos llamaba con su voz profunda,
mientras bordábamos nuestro corazón
con las lágrimas brillantes de la soledad?

QUISIMOS DESPERTAR

Lo mejor aún está por llegar,
pero, si el tiempo se ha silenciado,
¿lo podremos alcanzar?

PODREMOS DESPERTAR

Mi alegría es un bebedero dorado.
Yo misma soy el agua que mis pies
han de mojar.

PODRÉ DESPERTAR

Todo se acabó en alguna parte.
Todo ha vuelto a empezar en otro lugar.

Cae el mar en nuestra fuente;

nos hemos dormido para

PODER DESPERTAR.


jueves, 10 de septiembre de 2026

Ghosting

 


«Huyen de mí
quienes alguna vez me buscaban,
con los pies desnudos, acechando en mi alcoba».

—Thomas Wyatt (1503–1542)

Cuerpos al servicio del deseo.

Al inicio fuiste sólido
y atento como la roca
que Sísifo empujó.

Pobrecito, ¿qué dios
caprichoso tu corazón secuestró?

Entre nosotros
hay una máquina que fabrica el silencio.
¿Fuiste tú quien encendió el botón?

Huyen de mí todos tus fantasmas.
No les temo.

Sólo se enfría mi corazón.

¿Para alguno de ellos habrá redención?


¿Deja de existir el mar cuando le das la espalda?
Tu mirada no determina su existencia,
¿Podrás huir del dolor?

Modales impecables,
caballeros con intenciones
modeladas por un pálido sol.

Merecéis aquello que ofrecéis con tanta devoción.

 

Desechable es la memoria.
¿También el tacto de una magnética flor?

¿Qué harán con todas esas
muñecas espectrales escondidas
bajo el colchón?

Fantasmas,
marionetas de la noche,
¿Quién mueve vuestros hilos invisibles?
¿De qué materia está hecho vuestro corazón?