Arquetipo: El Místico
Desdibujaste nuestros límites
y, con la suavidad de tus pasos,
acortaste la distancia
que nos separaba de la eternidad.
Tomaste mi mano
con tu mano fría,
sabiendo que, antes que cantara el gallo,
la ibas a soltar.
—¡Vamos! —te dije con una voz
que ya no me
pertenecía—.
¡La profundidad es un sueño
del que no hemos de despertar!
—¿Dónde estás? —te oí
murmurar desde todas partes.
—Donde estás —te oí
contestar.
Anhelas la claridad de la nieve
cayendo sobre el mar.
Sé que la encontrarás.
Te hundirás en el mar,
serás el agua y su sal,
pero ¿Quién esculpirá tu rostro?
¿Será la totalidad o la soledad?
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