Es
de humanos cansarse,
sonreír al abismo,
darle la bienvenida al invierno
y, con ello, encender las velas
del porvenir.
La fatiga modela el cuerpo de las horas;
no es un motor y, sin embargo, te
hace partir…
Es tan humano abrir la ventana que se te ofrece,
contemplar la repetición del
paisaje,
huir…
Apaga el ruido.
Acaricia los contornos de tu ser.
Un sentimiento construirá
la memoria que ha de venir.
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