Las palabras se encendieron
bajo el árbol dorado del sol.
A una distancia adecuada,
pude descifrar el mensaje
con la luz de un antiguo farol.
Suave la distancia
entre mi boca
y el aire que modelará
la palabra que dará origen
a un nuevo sol...
Bailo imitando
al caracol.
Mis movimientos
me ocultan de la tarde
que encenderá el arrebol.
¿Quién soy?
Eres un alma
desterrada por las palabras,
obligada a habitar su propio corazón.
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