martes, 10 de marzo de 2026

Amor tardío

 


Amor tardío,
fruto del otoño,
quisiera correr,
esconderme del último decimal del tiempo
y decir:
Ya no me encontrarás…

Amor de media estación,
llegas cuando he olvidado soñar,
en el momento exacto
en que nuestros corazones dejaron de amar.

Amor de media tarde,
¿con qué derecho
el motor de mi deseo,
brutalmente, te atreves
a echar a andar?

¿Habrá sido la daga
que clavó tu corazón
la que mi herida logró apagar?

¿Será que nuestro tiempo
es de agua y sal?

Amor tardío, secuencia final,
¿por qué confundes la noche
con mi oscuridad?

Puntual, llegas a mi puerto
y con mis piel pretendes jugar;
los contornos de mi cuerpo
se los dejas a la brisa,
tu hermana en la oscuridad…

Amor tardío,
elegía de lo que ya no será,
¿por qué tu río en mi cuerpo
vino a desembocar?
Todas tus barcas esperan en mi orilla;
el mundo se apaga en nuestro torpe deseo
de alejarnos del final.

 


lunes, 9 de marzo de 2026

Asimetría

 


Ella deseó que el mar se llevara
la trama que tejieron las horas.
Y algo en su centro se apagó.

Las olas abrieron los ojos
y le preguntaron:
¿Quién le pondrá el cascabel al dragón?

Tanto frío ha mermado
la luz de su corazón.
La desigualdad es una fiera
que se traga a sí misma
y oscurece los corazones,
perpetuando la asimetría del reloj.

¡Todas cerremos los ojos
y marchemos hacia el interior!
Un espíritu profundo nos reclama:
¡Alcancemos el valle del sol!

Nuevas generaciones de Ateneas,
Venus y Dianas
pondrán el cascabel al dragón.

Que Zeus y sus dioses de juguete
bajen de su Olimpo
¡y aprendan a compartir
el trono y también el corazón!

Hermanas, acaso somos dos voces:
¡Seamos un solo dolor!

Que el tiempo se lleve la asimetría
de nuestras manos,
y que sea un solo imperio:
el de la luna y el sol.

 


miércoles, 4 de marzo de 2026

Danza en el umbral

 


Das un giro,
marcas el compás,
te desnudas de los sueños
y te enfrentas al animal
que habita tu soledad…

Los velos que te cubren
se deslizan y son absorbidos
por el rostro de la verdad…

Las manos dibujan algo
en el umbral:
un signo intraducible,
la palabra que dará origen
a la eternidad.

La danza de la profundidad
es uno a uno
y tiende a la vaciedad…
Te quedarás vacío,
contemplando tu propia fragilidad.

 


martes, 3 de marzo de 2026

Cleopatra en New York

 


Me miró con sus ojos pequeños y pensó:
—Eres extraña, como una Cleopatra en New York.

Sonreí
y le di cuerda al reloj de la seducción.

Quiso atrapar mis sueños oscuros,
adivinando que en ellos
se escondía la luz de un antiguo sol.

—Vamos —le dije—,
la serpiente ha mutado de color.
Te advierto que mi piel está fría,
pero bajo ella hay una estrella en combustión.

—Cleopatra… son tus movimientos
de un antiguo esplendor —insistió.

—No mientas —sonreí—.
Conozco bien tu ojo hambriento
de cazador recolector.

—Tal vez este camino me lleve a Roma —pensé—
mientras percibí un suave olor a laurel
en su corazón.

Las pirámides temblaron, líquidas,
bajo el suelo de este falso New York.

 


viernes, 27 de febrero de 2026

Pandora (O la esperanza como sueño de la eternidad)

 






La primera mujer,
en su trono de eternidad,
decorada por las perlas sagradas
de la soledad.

Los dioses ocuparon
tu claridad
para castigar.
Tus ojos fueron pulidos
por la tempestad.

Pandora, fuiste modelada
por las manos de la profundidad
y portaste los regalos del mar.

¿Quién apagará los males
de tu caja de cristal?
¿Prefieres que se derrumbe
tu reino de eternidad
antes que renunciar
a los sueños secretos de tu curiosidad?

Pandora, en las tierras de la vida
te vieron encender la fragilidad;
uno a uno los males brotaron de la caja,
sin piedad…

Sin embargo, las aflicciones
ya no nos necesitan;
la esperanza, en el fondo de la caja,
es tan deslumbrante
que nos encierra en la eternidad.

 


jueves, 26 de febrero de 2026

Psique (O la búsqueda del alma)

 


Cada día, al despertar,
os he llamado, Eros;
pero tú eres sordo,
impenetrable como una muralla.
En tu corazón de “dios” rencoroso
no hay paz.

¡Alza la tapa de mi corazón!
¡Colma con tus manos la noche
de espejos del mar!
¿Aún no te repones de tu ira,
de dios traicionado?
¿De qué te sirve el rencor?
¿De qué te proteges?
¿Quién te salvará?

Te quemé con mi lámpara,
pero ¡qué más da!
El amor es una lámpara que quema.
¡Las reglas se impusieron en tu altar!

Los dioses me imponen pruebas
en su furia celestial.
¡Oh, fortuna cruel y advenediza!
Clasifico estrellas muertas,
y el vellón de oro es una aguja
en este pajar de sal…

¿Qué más quieren de mí?
¿Queréis la belleza de Perséfone?
El infierno es una perspectiva
difícil de alcanzar…

Como una reina
me sentaré en el balcón del mar a esperar.
Y tú, Eros, ¿me llamas o me alejas?
¿Tu amor es de arena o de sal?
Sin embargo, oigo el rumor lejano
de tus pies en esta tierra baldía…

En mi balcón, severa como un ángel,
me encontrarás.
Pierde cuidado: no volveré a quemarte.
Te conozco; ya por ti no siento curiosidad.
Soy la búsqueda incesante del alma,
el fruto velado del amor y la verdad.

 


miércoles, 25 de febrero de 2026

Penélope (O la erosión de la espera)

 


Ulises, siempre es mejor no regresar:
avanza y dale la espalda a la tierra que te vio amar.
Vamos, escucha el canto de las sirenas
y haz de la isla de Calipso tu única verdad.

Regresa a ti:
dirige tu nave hacia tu propio corazón.
Acaso tu patria sea mi ausencia y la soledad.

Próspero es todo olvido…

Oh, Ulises, no hay Ítaca que dure cien años,
ni amor que la distancia pueda abrazar.

Mira mis manos, mis sueños vacíos:
la espera es una renta que duele pagar.

No regreses: ya no puedo destejer mi manto;
sus hilos son de sal.