miércoles, 26 de agosto de 2026

Géminis: El Transmutador

 


Arquetipo: El Transmutador

El universo te imita,
es tu gemelo burlón.

¿Es él quién imita tus movimientos
dentro de un espejo
siempre en construcción?

Tu mente inquieta fragmentó el reloj…

Tus recuerdos son cinco estrellas muertas
que aún brillan en un cielo en combustión.

Vamos, inventaste la palabra,
pero… ¿fuiste tú quien
el silencio diseñó?

Soy la gemela perfecta
de tu corazón.

Baja la guardia,
dale cuerda al universo
en expansión.

¿Quién encenderá el motor
de la seducción?

Eres un ave.
Mañana serás un pez.

¿Podrás hundirte en lo más profundo?
¿O te quedarás en la superficie
esperando una transmutación?


Escorpio: El Excavador

 


Arquetipo: El excavador

Sus ojos penetrantes apuntaron
al centro de mi corazón;
con los labios húmedos
y el deseo enredado en mi pelo,
excavó…

Espantó a los hijos de Apolo,
también a los pájaros del sol.

—Vamos a lo más profundo,
Lady blanca de mi corazón —me interpeló.

¿Qué tan oscuros son tus sueños,
excavador?
¿Por qué te escondes de mi sol?

Buscas la verdad;
sin embargo, mientes como un gran fabulador…

Pequeño y profundo, ¿tendrás tus cien
años de perdón?

Creciste hacia adentro,
cavaste un foso en tu corazón.

¿Qué fue lo que encontraste?
¿El rostro de un extraño o tu propia
redención?


martes, 25 de agosto de 2026

Libra: El Equilibrista

 


Libra
Arquetipo: El equilibrista

Ella dibuja paralelas en su pecho
y con ellas sostiene su redención.

La belleza es la gemela de su dolor.

Baby, ¿quién apagó el motor
precioso de tu corazón?

Debajo de la alfombra hay demasiadas muñecas,
también bajo el colchón.

Te equilibras en la línea que separa
el espejo de tu verdadero rostro
en transformación.

¿El otro es un trofeo
o es la semilla de tu liberación?

Tu máscara de Venus dormida
se ha desprendido a la altura del mentón.

Si no te eligen,
¿te permitirás ser vulnerable?

¿Matarás al león?

 


Virgo: El perfeccionista

 


Arquetipo: El perfeccionista

La simetría del horizonte te engalana.
Parpadeas mecánicamente.

Escuchas la música lejana.


Ordenas una y otra vez tus palabras.
Recoges las piezas de nuestra trama.
Sólo ellas brillarán en el poniente
de una luz soberana.

 

¿Acaso es perfecta el álgebra
de tus palabras profanas?

 

La bailarina gira inmutable
en su cajita de porcelana.

¿Podrás medir el silencio
que emana de su danza?

 

¿Acaso será inútil
toda esta mecánica de palabras?


lunes, 24 de agosto de 2026

Leo: El soberano



Arquetipo: El soberano

¡Oh, Sol!

Pasajero de mi corazón,
mi rostro se dibuja en tu cuaderno secreto.
¡Ayúdame a fabricar
la luz de la redención!

Sol, centro luminoso,
¿diluirás la oscuridad,
borrarás la sombra
de mis pasos soberanos en el reloj?

Sol, ojo dictador,
que paciente observa la noche de nuestra creación,
¿acaso alguna vez soñaste
con el esqueleto de la nieve tejiendo la visión?

Soy esta criatura
dramática y extraña:
un fabuloso león…

¿Tomarás mis campanas vacías?
¿Olvidarás mi canción?

¿Quién multiplicará la luz

en la oscuridad de mis pasos perdidos?
Quiero ser del orgullo
la encarnación.


domingo, 23 de agosto de 2026

Acuario ascendente piscis

 


Arquetipo: La visionaria-soñadora

Un pie en la tierra
y otro en el agua;
un brazo con plumas
y otro con escamas.

Mitad despierta,
en medio de la vigilia más atroz,
cierro los ojos para imaginar
la trama en llamas.

Una mano en lo que ocurre y pasa,
otra en el alfil de un ajedrez
cuyas piezas líquidas
estratégicamente alguien derrama.

Un costado apoyado en la dulce luna,
el otro, en un sol modelado sin nostalgia.

A mitad del camino fluyen unos pasos.
Una parte de mí se va con esos pasos,
la otra permanece abrazando una herida
que nadie reclama.


sábado, 22 de agosto de 2026

Hijos pródigos

 


Estrellas
fijas en un cielo congelado.

Cerramos los ojos.

Pasaron
cien años.

La maquinaria del tiempo
diseñó perfectamente su ficción.

Al séptimo día, te levantaste
con la resaca del reloj
y su infatigable sucesión.

Atravesamos la ciudad;
sin embargo, ella era el desierto.

La arena se pegó en la capa
más profunda de mi corazón.

¡Qué frágiles son los afectos!, hijos pródigos:
¿Cuándo aprenderán su lección?

A esta ciudad le han crecido murallas.
No puede con tanta revelación.

—Yo he visto su cara en otro lugar, señorita
—me dijiste en un sueño extraño—,
y disparaste una bala de plata en mi corazón.

Hijos pródigos,
todos esos tristes hábitos,
¿han vaciado vuestro corazón?

—Bienvenidos al infierno.
¿Cuándo aprenderán su lección?