Me
dejaré caer...
La caída podría
encontrar su destino
en el fin de la gravedad.
Querría ser tu Perséfone,
hundirme en tu infierno
para que mi madre,
la primavera, volviera a inventar...
Y aún así, de ti sería inútil escapar.
La luna recoge mis pasos.
Me aleja de mí misma
y, en el intersticio de dos
estrellas, todo vuelve a empezar.
Soy un héroe griego,
mi talón de Aquiles es tu soledad.
Me hundo en el mar.
A diez pies de la superficie,
el destino de las olas
nuevamente me hace naufragar...
Si todos los faros se han apagado,
¿Lograré a tu puerto llegar?
¿Quién eres?
¿Quién serás?
¿Esperas la caída?
¿O, exhausto de la corriente de los años,
en el lecho de las horas dormido esperarás?