Escribes mi nombre en la superficie del agua;
sabes que el olvido es un pozo sin fondo
bajo la profundidad…
Mi corazón sabrá esconderse
en la oscuridad de tu espejo de sal.
Aguarda la barca en la orilla de mi mente.
Cerraré los ojos para olvidar.
¿Mi cuerpo huirá de la memoria?
¿Podremos, hasta el fin de los tiempos, escapar?
Blanca y suave, caigo sobre lo que soy
y lo que he sido…
Mañana otra ocupará mi lugar.
Rojos y dorados serán mis deseos,
como el empaste del libro de los sueños,
por cierto, oculto en el mar.