Los pájaros de la predicción
se asomaron a tu espejo.
Con las pestañas salpicadas
de sueños de luna,
dirigiste la mirada al horizonte
donde relampaguearon los fantasmas
de la percepción.
Hacia la noche, el viento se enredó
en tu vestido y empujó dentro de ti
la visión…
El libro de los muertos expulsó
un silencio, y en el borde de las horas
todo se reveló…
Bajo el agua todos somos peces.
¿Te sumergirás?
Deja caer los brazos.
Insaciable es el ojo
que fabrica la premonición…
Tu mente ahora se desmorona
como una torre vieja.
¿Acaso los pájaros te darán la razón?
Ahora todo está en su sitio.
No hay vestigios de la visión.
Tomarás un corazón ajeno
y adivinarás lo que aún no le ocurrió.
Asómate:
bajo el agua eres un pez sol.