Amor tardío,
fruto del otoño,
quisiera correr,
esconderme del último decimal del tiempo
y decir:
Ya no me encontrarás…
Amor de media estación,
llegas cuando he olvidado soñar,
en el momento exacto
en que nuestros corazones dejaron de amar.
Amor de media tarde,
¿con qué derecho
el motor de mi deseo,
brutalmente, te atreves
a echar a andar?
¿Habrá sido la daga
que clavó tu corazón
la que mi herida logró apagar?
¿Será que nuestro tiempo
es de agua y sal?
Amor tardío, secuencia final,
¿por qué confundes la noche
con mi oscuridad?
Puntual, llegas a mi puerto
y con mis piel pretendes jugar;
los contornos de mi cuerpo
se los dejas a la brisa,
tu hermana en la oscuridad…
Amor tardío,
elegía de lo que ya no será,
¿por qué tu río en mi cuerpo
vino a desembocar?
Todas tus barcas esperan en mi orilla;
el mundo se apaga en nuestro torpe deseo
de alejarnos del final.
Ella deseó que el mar se llevara
la trama que tejieron las horas.
Y algo en su centro se apagó.
Las olas abrieron los ojos
y le preguntaron:
¿Quién le pondrá el cascabel al dragón?
Tanto frío ha mermado
la luz de su corazón.
La desigualdad es una fiera
que se traga a sí misma
y oscurece los corazones,
perpetuando la asimetría del reloj.
¡Todas cerremos los ojos
y marchemos hacia el interior!
Un espíritu profundo nos reclama:
¡Alcancemos el valle del sol!
Nuevas generaciones de Ateneas,
Venus y Dianas
pondrán el cascabel al dragón.
Que Zeus y sus dioses de juguete
bajen de su Olimpo
¡y aprendan a compartir
el trono y también el corazón!
Hermanas, acaso somos dos voces:
¡Seamos un solo dolor!
Que el tiempo se lleve la asimetría
de nuestras manos,
y que sea un solo imperio:
el de la luna y el sol.
La primera mujer,
en su trono de eternidad,
decorada por las perlas sagradas
de la soledad.
Los dioses ocuparon
tu claridad
para castigar.
Tus ojos fueron pulidos
por la tempestad.
Pandora, fuiste modelada
por las manos de la profundidad
y portaste los regalos del mar.
¿Quién apagará los males
de tu caja de cristal?
¿Prefieres que se derrumbe
tu reino de eternidad
antes que renunciar
a los sueños secretos de tu curiosidad?
Pandora, en las tierras de la vida
te vieron encender la fragilidad;
uno a uno los males brotaron de la caja,
sin piedad…
Sin embargo, las aflicciones
ya no nos necesitan;
la esperanza, en el fondo de la caja,
es tan deslumbrante
que nos encierra en la eternidad.