¡Escucha!
Las notas del piano
imitan la luz del sol.
Hoy soy el agua
que se cuela por las manos
de un antiguo señor.
El tiempo me arrincona,
me obliga a avanzar
hacia un precipicio que es como un vapor.
¡Silencio!
Dejad cantar al ruiseñor.
Mi voz en él se reconoce y canta;
mis palabras mueren en su interior.
Vamos, olvida ese rumor,
atrapa la nota del silencio…
¡Vete!
No son necesarias las palabras.
La claridad del silencio
brilla como el sol.