domingo, 23 de agosto de 2026

Acuario ascendente piscis

 


Un pie en la tierra
y otro en el agua;
un brazo con plumas
y otro con escamas.

Mitad despierta,
en medio de la vigilia más atroz,
cierro los ojos para imaginar
la trama en llamas.

Una mano en lo que ocurre y pasa,
otra en el alfil de un ajedrez
cuyas piezas líquidas
estratégicamente alguien derrama.

Un costado apoyado en la dulce luna,
el otro, en un sol modelado sin nostalgia.

A mitad del camino fluyen unos pasos.
Una parte de mí se va con esos pasos,
la otra permanece abrazando una herida
que nadie reclama.


sábado, 22 de agosto de 2026

Hijos pródigos

 


Estrellas
fijas en un cielo congelado.

Cerramos los ojos.

Pasaron
cien años.

La maquinaria del tiempo
diseñó perfectamente su ficción.

Al séptimo día, te levantaste
con la resaca del reloj
y su infatigable sucesión.

Atravesamos la ciudad;
sin embargo, ella era el desierto.

La arena se pegó en la capa
más profunda de mi corazón.

¡Qué frágiles son los afectos!, hijos pródigos:
¿Cuándo aprenderán su lección?

A esta ciudad le han crecido murallas.
No puede con tanta revelación.

—Yo he visto su cara en otro lugar, señorita
—me dijiste en un sueño extraño—,
y disparaste una bala de plata en mi corazón.

Hijos pródigos,
todos esos tristes hábitos,
¿han vaciado vuestro corazón?

—Bienvenidos al infierno.
¿Cuándo aprenderán su lección?

 


jueves, 20 de agosto de 2026

Máquina cósmica

 


Este es el tiempo.

¿Qué fabulosa máquina cósmica

fabricó esta velocidad?

Corres hacia adelante,
luego hacia atrás.
Dos pasos y se abre
toda posibilidad.

Este es el tiempo de las mareas.
Aunque no lo desees, tendrás
que avanzar.

Los astros te empujan hacia adentro.
Vuelves a empezar.

¡Oh, revolución de los pies
al atardecer!
Tiempo de movilidad.

De un tiempo largo y lento,
rápidamente brota el porvenir.

 

 

 

 


miércoles, 19 de agosto de 2026

Canto gitano

 


Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

(Federico García Lorca)

Huye la luna, se esconde
tras su bruma de plata.

Guarda el tiempo, gitana,
y huye a las montañas;
tu rostro en la luna lejana
se retrata.

Huye, luna.
Corre hacia el borde del cielo
teñido de escarlata.

Guarda, gitana, guarda el corazón
y destierra esas palabras de plata;
sólo el silencio te rescata.

Huye, luna, huye, luz.
Cruce el viento tu antigua fragata.


martes, 18 de agosto de 2026

Recomposición de la primavera

 


En la noche más larga del año,
el sol cerró los ojos,
descendió hacia su propio corazón.

Las flores ocultas bajo la tierra,
transfiguradas en espera,
se vistieron de luto blanco
para esperar su resurrección.

¡Oh, toda la belleza se ha dormido
para darle espacio a la sucesión!

Me encuentro en el intersticio
de un silencio y una flor;
la primavera se acerca
con todo su ejército de marionetas
dirigidas por el sol.

Toda esa luz tirante
se reflejará en mi espejo.
Saldré de mi crisol.

Mis pestañas atraparán el sueño
del sol recién nacido:
la plenitud de la luz y su fulgor.


lunes, 17 de agosto de 2026

El hada del inconsciente

 


El reloj oculto en el viento
confirma que aquellas imágenes interiores
se diseñan pacientemente en tu oscuridad.

Inmóvil, caes en el sueño profundo
de los peces.
Mañana un haz de luz te despertará…

Los hilos del destino
se extienden como enredadera
para alcanzarte y obligarte a despertar.

El hada del inconsciente
cierra círculos mágicos y oxidados,
borra la cara de los relojes,
cae en su propia profundidad.


domingo, 16 de agosto de 2026

Extraña misericordia...


Hamlet, oh pequeño,
huérfano y perdido:
¿estás cansado de echar a andar la maquinaria de la razón?

¿Bajo qué árbol se abrirá tu soliloquio de muerte?
¿Sobre qué espejo se reflejará
el gemelo perdido de tu corazón?

To die.
To sleep.
To sleep,
perhaps to dream.

Príncipe de Dinamarca,
¿aún persiste tu duda?
Tú fabricaste la pregunta que nadie responderá:
¿ser en el río o apagarse en el sueño del mar?

Ofelia, en cambio, loca y radical, dijo: not to be.
Tú dudaste;
a ella, en cambio, el río la obligó a desertar
y, coronada de espinas y flores, eligió la corriente,
es decir, la ficción del tiempo,
o, lo que es lo mismo, la parábola del olvido.