Él
está cansado,
se niega a volver a empezar.
Su espalda es una colina
donde el sol desciende sin brillar.
Teme que las sombras del jardín
y sus raíces tenebrosas lo vuelvan a capturar.
«Es mejor terminar que empezar», piensa,
y, transmutado en relámpago,
una y otra vez modela un final espectacular.
Como una profecía bíblica,
que hasta el final de los tiempos
anuncia algo que nunca ocurrirá.