Cavaste un pozo en el centro del océano
para representar tu soledad;
luego caíste sobre ti mismo
y retornaste a la primera molécula del mar.
Siempre anhelante, insatisfecho,
hiciste propias la arena, la brisa amarga y su sal.
En tu baile de máscaras
jugaste con el cuchillo de la libertad.
Oh, caballero, ¿cuál es tu sueño?
¿Acaso conoces el núcleo de la lealtad?
Tu mano dibujó una llanura
para alcanzar el corazón de la claridad;
sin embargo, la corona de espinas
de la más triste de tus Ofelias
coronó tu oscuridad.
Caballero, tu vida es una orilla blanca.
Pero ¿lograste habitar la profundidad?
Ser o no ser en la antecámara de las olas:
¿de qué lado está la eternidad?
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