Adiós a los barcos hundidos
que buscan un corazón perdido.
A dios el retorno que no retorna;
adiós al círculo que nunca cierra.
A dios la lámpara del olvido;
adiós al príncipe Hamlet
y a la mirada triste de su calavera.
A dios los bastos, las copas y su rueda.
Adiós a las rocas que nunca nos darán rosas;
adiós al que nada te dio,
al que aún te espera.
Adiós a dios y a sus estrellas.
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