jueves, 30 de mayo de 2013

Pequeños saltos


De mi salieron las lunas
retrocediendo lentamente,
se colgaron menguantes en el cenit de mis sueños.
Di un salto y avancé hacia la eternidad  sin fondo,
incomprensible.
Somos modelo a escala de tirantes estrellas lejanas.
Es todo lo que podemos hacer,
dar cortos y agraciados saltitos
equilibrarnos en la cuerda floja de nuestra inconsciente;
es sólo eso,
el resto es historia conocida:
Tomar el mismo barco y mirar desde lejos
a los extraños habitantes de la isla,
que nos hacen torpes señas

como si jamás hubiésemos existido.

martes, 28 de mayo de 2013

La otra orilla


Las casas están en su sitio, firmes y seguras a la luz de la mañana. Parece que será un día caluroso y húmedo de otoño.
La noche ha acabado. Comienza el día.
(Sandor Marai)

Entras al día como a tu verdadero hogar,
Sabes devorar el espacio de las recortadas calles de la ciudad.
Pero ¿pudiste recordar aquel sueño que te despertó a medianoche?
¡Oh cuanta vaguedad en esas imprecisas imágenes!-exclamarás-
Las cosas derraman sentido y nacen sólo al contacto de los ojos,
Sin embargo, ¿cómo te deshaces de aquella sensación líquida
que te regalan los sueños?
El infinito se ha resbalado de tu inconsciente finito,
el océano abierto de par en par ante el círculo de la noche,
Tanto mar en la orilla de los sueños…
¿No es así?
Unas manos secretas debieron crear bajo un árbol milenario
Este otro lado, mundo de bellas copas vacías y relojes de arena.
Pero a ti te enseñaron sólo a ser útil,
 a caminar coronada por un cielo siempre lejano.
Oh Hombre, mortalidad cifrada en los manuscritos del tiempo,
 criatura de cristales y sombras, aprendiste a despertar
Pero ¿quién te enseñará a habitarte a ti mismo en el círculo
Onírico de un mudo y quieto dios?

sábado, 25 de mayo de 2013

El océano es otra cosa



Sueñas que te sumerges en el revés del mar,
Que eres la espalda de una verde profundidad.
La espuma asciende como serpiente blanca,
En dirección a tu sombrero invisible.
Te engañaron las olas defectuosas,
Quisiste paz y te devolvieron la distancia,
La orilla era apenas un guante humedecido.
Diste la espalda al mar,
A sabiendas que el océano era otra cosa,
Una porción de agua inalcanzable.

jueves, 23 de mayo de 2013

Pensar el viento


De nuevo alguien verá huir
Sus sueños despiadados,
Como relucientes trasatlánticos
Que jamás han de retornar.

Volveré a pensar al viento
A desatarlo dentro de mí,
Oiré,
Oiré el golpe de las ramas
En mi ventana interior.

El día y su desvelo
Ignoran la suave tempestad de las palabras.
Vuelan los velos nacarados que ocultan mis versos,
Y algo de mi también se aleja y se torna presencia
En algún geométrico horizonte.

La amapola, las huellas en la helada,
y el viento,
son sólo pensamientos
bellas imágenes que huyen
como vapor en busca de oscuridad.

lunes, 20 de mayo de 2013

Suerte


Oh escucho a la suerte haciendo su ruidito
imposible,
¿cara o sello?
La moneda deseando deseos en el umbral;
digo cara y cae el espejo,
mi rostro se evapora,
entonces doy la espalda,
la cual se hace fugaz como el agua
y me entrega una ciega victoria.

Precisamente del azar brotaron las monedas,
las cuáles brillaron un instante,
luego se apagaron.
Entonces comprendiste:
la suerte es nostalgia de aquello que duerme en ti,
un manto con el que las Hades han de cubrirte en la oscuridad.

viernes, 17 de mayo de 2013

Un nuevo comienzo


El río no tenía medallas,
su brillo era acelerado y despiadado,
era una escalera de madera líquida extendida
                                                             al infinito.

Los pájaros mintieron sobre su retorno,
aquellos emplumado que volvieron
no eran los mismos que viste partir
                                               sobre el barco.

Encontré una mariposa dentro mí,
una vibración antártica que me arrastró
hacia mi propio caudal subterràneo
                                         y aceleró el reloj.

Oh victoria poderosa de mis venas
                          he de caer triunfante sobre mi última profundidad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Abandonar el bosque



Te gusta quedarte sentada en la duna más alta
esperando que venga el lucero a cerrar tus párpados,
el  dorado de las imágenes es alquimia para tu alma,
sin embargo, la lluvia en el desierto te entristece,
 te recuerda al bosque.
Cuando abandonaste la verde espesura
el corazón de los árboles se quedó inmóvil,
 la hiedra salvaje se transformó en un puñado de sombras quejumbrosas y
 tu cara se borró de todos de los espejos de agua.
Sabías que pasado un tiempo ya nadie te esperaría entre  robles y arrayanes;
tenías la certeza que el viento, lo árboles y los pájaros 
ya no te buscarían en la secreta casa del bosque.
Todo follaje ha de ser quemado en tu memoria,
 has de construir tu morada en un oasis con fuentes milenarias,
retornas al origen envuelta en pétalos amarillos;
vuelves a ti antes de la placenta.
La tierra que habitamos siempre termina por engullirnos
Y los árboles saben y sueñan que ya pueden reemplazarte.