martes, 9 de julio de 2013

En el borde de un sueño


Sentada en el fondo de un onírico silencio,
acaricio tu cabello de infancia.
La luz es un velo que oculta la oscuridad de tu memoria.
Sonríes a la muralla blanca,
estampas tu sinfónico alegato en su superficie clara,
desde el otro lado mi mano te indica que el universo sangra.
Mi vestido abstracto, construido pacientemente en tus sueños
es un paraguas ofrendado a tu camisa delirante.

En el borde de un sueño, el mar se espeja en la antesala
de la nada.
Y tus dedos fríos,  
de viaje por una noche blanca,
Buscándome,

                     Se alargan.

sábado, 6 de julio de 2013

Nada nuevo bajo el sol

Demasiada distancia entre las figuras del espejo y los habitantes del otro lado.
Nada nuevo bajo el sol,
sólo estas palabras que se encienden y apagan, 
como temblorosas lámparas en la lejanía. 

miércoles, 3 de julio de 2013

Sueños y más sueños


Ascendiendo desde mi cintura van los sueños
directo a mis párpados cerrados.
Extenderé,
extenderé el mantel líquido de remotos recuerdos,
pondré la copa sobre mi regazo profundo
y bailaré para el invitado enmascarado de mis sueños,
la lámpara será encendida por un pájaro ciego
y los platos sonarán como violines insurrectos.

Yo te digo que la eternidad es un paraje en blanco y negro,
me dices que los gatos buscan el sol con sus pequeñas
almas triangulares.
Doblas la avenida del mar caspio con tu corazón recién nacido,
parido por el mar,
y me haces señas desde una ola invertida,
vestida de lejanía te hago un guiño con cien golondrinas en mi mano derecha.
Sube la marea, arrastra al cielo,
Suben los sueños, arrastran los recuerdos,
Sube la luz, arrastra la oscuridad.

lunes, 1 de julio de 2013

Lo que quieres... lo que recibes


Buscaste una mano suave que te sirviera de guante
Un silencio de cinco dedos con el que tocarle
Los labios a la profundidad.
Más tarde desde tu anfiteatro palpaste  la noche con asombro,
Ella era  un espejo recién pulido
Y distante,                             
¿Fue la madrugada la que le puso una sábana blanca a tu reflejo?
Embrujaste al mar desde la montaña,
Con un lánguido ademán te vestiste de altura
Y de oceánica profundidad.
Hiciste todo eso con el corazón húmedo
E incierto,
Porque lo que tú verdaderamente ansiabas
 era un pequeño bosque de bambú,
Con sus geométricos pajaritos cantándole a la luna,

Quisiste hacer de tu sueño oriental una profecía,
El tiempo que va y viene
Que viene y va en el vértigo de la ternura,
Pero recibiste gloria y espejos,

Y mañanas, y aeroplanos y los más extraños ocasos.

jueves, 27 de junio de 2013

Aquella noche


Esa noche se apagaron todas las estrellas,
algo sorprendentemente silencioso las apagó,
el cielo decoró su abandono con guirnaldas viejas
que en su tímido resplandor la luz más triste evocó.
El universo se tragó así mismo
y en una vacía estación de trenes se transformó.
Esa noche soñé que la oscuridad estaba encerrada en una botella
que sobre el mar naufragó,
toda la oscuridad deslizándose sobre la superficie de las aguas,
la tiniebla como el espíritu de las flores, encerrada en su botón.

¿Qué esperaban las estrellas?
Nada
De
     Nada
Nada la oscuridad
Como hada,
aferrada al borde de su estrella muerta.
Aquella noche, todo se acabó,
para que el origen golpeara las puertas del retorno.
El tiempo se desmoldó del espacio
y la luz por el recipiente de un reloj de arena se escurrió.



martes, 25 de junio de 2013

Algo de quietud


La superficie de mi piel, en profunda quietud,
gota a gota el tiempo se va desvelando en mi exterior,
entran en mí los años…
Lentamente enciendo la luz de la jornada,
doy el primer paso, 
¿Adonde irá a parar el silencio nocturno?
Sin emoción secreta la luz consuela y miente.
Oh quietud, acaricias los brotes tempranos,
con paciencia en tu lánguida esfera
preparas las flores que vendrán;
de mi centro surge una brote que bosteza,
no hay prisa para mi laberinto de mármol y sal.
Ya no huele a tempestad,
ahuyentando el espacio,
el alma se acomoda lentamente en su vestidura de carne.
Sigo la huella de mis pasos
ellos desembocan en un mar verde, calmo

que acuna en sus entrañas un extraño reloj de sal.

viernes, 21 de junio de 2013

Pequeña acrobacia


Estamos lejos siempre,
como las estrellas,
la cercanía es sólo para los habitantes del jardín:
pájaros y ángeles rastreros, fabricantes de enloquecidas flores.
Haz tu acrobacia,
balancéate en el espacio con los ojos en los pies,
transforma el espíritu del silencio con tu pirueta solemne;
tú sabes que el salto es tan obligatorio como el recuerdo del mar
¿Habrás de olvidarlo?
La respuesta es tan obvia como tu encandilado salto.
Yo podría sentarme en el río a esperar que la luz soltara el llanto,
Podría cubrir mis piernas con sus lágrimas-lámparas.
¿Ves la marea que atraviesa el cielo?
Es ahí donde alguna vez quisimos nadar.
Los pies se convertirán en blancos veleros
esperando la conformación de un deshojado azar,
la luna hará su voltereta cósmica para aplaudirte,
y la estrella más brillante poniendo de cabeza al tiempo
 abrazará la oscuridad.