jueves, 15 de diciembre de 2011

Sombras en el desierto



Aliosha Karamasov ¡como hay sombras hoy en el desierto!
Ellas se inclinan en el pozo de los deseos y me invocan,
¡que desazón, qué camino inútil sombras que he olvidado!
Tendida en la arena he de levantarme sin mirar hacia atrás,
Querido Aliosha, sé que tú también has llorado de colmado hastío,
¿Qué hemos de hacer con las sombras?
¿A dónde hemos de ir ahora que abrimos las puertas de los astros luminosos?
Aliosha derriba las sombras que hacen de mi una estatua blanca,
Anhelo los espacios claros del amor,
La madrugada que contiene toda la vida,
No quiero ser el espejo de un anhelo que es como un palco,
Aliosha he de encender todas las luces del cosmos
¿pero quién ha de señalarme la vida en carne y no en altar?

Secreto



Tu gran secreto es que en las noches en las que te desvelas, enciendes y apagas una linterna con la certeza de que alguien en lo más profundo de la noche advierte tu gesto, y te envía una señal de la que eres dueña como si fuera tu propio sueño.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Quiero ser la poesía



¿Quién soy yo para encender la lámpara de la palabra?
Sólo intento hacer brillar la mesa, la ventana opaca, la silla vacía,
La arena que acorta la distancia,
Nada más,
no me llamen poeta,
No ha de servirme este adjetivo:
Amo las palabras porque me hacen caminar 
sobre la vereda del mar 
En caminos relucientes que convergen siempre en un sol originario.
Canciones mías ¡alumbren! ¡Háganse esclavas de la luz!
Pero no me hagáis poeta,
Los adjetivos que cuelgan carteles en mi cuello
 Son sólo espectros para la luz que buscan mis ojos,
¡Yo quiero ser la poesía no el poeta!

martes, 13 de diciembre de 2011

La sombra



Recortas la sombra del muro
La pegas en tu jardín,
Siembras sobre ella,
La riegas,
Oyes las campanas lejanas y te sientas a esperar,
La vida detenida comienza andar,
La sombra ya no es sombra: es el hombre
Y comprende que el rumor de hojas en el bosque de bambú
Se ha silenciado,
Y que el fruto verde ha comenzado a madurar
Como las primeras letras de un escrito irrenunciable.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Buscar, preguntar…



Pasan los días lo mismo que ojear un libro de poemas,
Vuelan las partículas de arena por el desierto luminoso,
Pequeños espejos atrapando la luz del sol adormecido.
Este es el canto de una mujer que busca,
Que pregunta al camino, a los ríos, al balcón del mar.
preguntar... buscar ¿no es acaso lo mismo?
Un poema, una canción, una canción, un poema
Un puñado de cerezas para encender la tarde que muere,
¿qué otra cosa podríamos hacer? Es todo lo que somos.
Este es el canto de los ojos que como pájaros alzan el vuelo:
La práctica del abrazo hacia adentro,
¿qué puede hacer uno sino encender la palabra, plantar semillas y danzar en compañía de la luna?
Tal vez quitarse el carmesí de los labios e ir en busca de unos pasos perdidos,
¿Acaso preguntar y buscar no es lo mismo?

domingo, 11 de diciembre de 2011

Cuaderno de arena



Escribo al amanecer en mi cuaderno de arena:
Cuando los recuerdos dejen de ser la lluvia,
Y el sol nos conduzca hacia un jardín secreto,
El destino trazado como línea en la arena
Se dispersará en millares de partículas de polvo,
Y el mago murmurará:
No te pierdes, te enredas en tu humanidad
Como en hilos invisibles,
El titiritero no guía estos hilos
Sólo los escribe en la arena.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Llamas



Llamas en la noche,
Llamas en la mitad del sueño que no logro recordar,
Llamas en silencio,
A gritos,
Desde que tengo memoria llamas,
Desordenas el cosmos con tu llamado,
Recorres muros,
Desiertos,
Océanos,
Caminos,
Y llamas, llamas,
Le robas el canto a los ríos para llamar,
Te apropias del golpe de las mareas,
Me llamas como un furioso despertador de almas;
Hasta que mi centro dormido se despierta
Y tal como si fuera una golondrina en el despertar de la primavera
Busco el murmullo insistente de tu llamado milenario.