En la noche más larga del año,
el sol cerró los ojos,
descendió hacia su propio corazón.
Las flores ocultas bajo la tierra,
transfiguradas en espera,
se vistieron de luto blanco
para esperar su resurrección.
¡Oh, toda la belleza se ha dormido
para darle espacio a la sucesión!
Me encuentro en el intersticio
de un silencio y una flor;
la primavera se acerca
con todo su ejército de marionetas
dirigidas por el sol.
Toda esa luz tirante
se reflejará en mi espejo.
Saldré de mi crisol.
Mis pestañas atraparán el sueño
del sol recién nacido:
la plenitud de la luz y su fulgor.
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