Seré breve.
Como nuestra historia de amor.
Conozco perfectamente tu miedo a las palabras.
Huir es inútil, porque, de todas formas, ¿de ti mismo quién te salvará?
Recuerda que el amor es lento en regresar,
pero siempre retorna, como el viejo y cansado Ulises a su Ítaca inmortal.
Me despido desde mi patria,
en el corazón del sol.
No regreses.
Las palabras que, a la distancia, brotan de tus labios
se apagan en mi corazón.
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