Padre, ¿qué es aquello que no regresa
y dónde está?
¿Las olas, la arena y su orilla lo sabrán?
Padre, una mano ausente te indica el camino;
sobre la línea que separa la luz de la tiniebla
te he visto avanzar…
Padre, las gaviotas están tan lejanas.
¿Será que con su vuelo fabrican la distancia
entre el cielo y el mar?...
¿Será que bajo sus alas saladas,
la mecánica infinita del agua
comienza a girar?…
Padre, ¡nada vuelve!
Todo es otra cosa
entre la arena y su sal.
Tu memoria,
la hermosa luz de tus recuerdos,
ese sol irrepetible que almacenaba tu cielo,
jamás ha de retornar.
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