jueves, 26 de febrero de 2026

Psique (O la búsqueda del alma)

 


Cada día, al despertar,
os he llamado, Eros;
pero tú eres sordo,
impenetrable como una muralla.
En tu corazón de “dios” rencoroso
no hay paz.

¡Alza la tapa de mi corazón!
¡Colma con tus manos la noche
de espejos del mar!
¿Aún no te repones de tu ira,
de dios traicionado?
¿De qué te sirve el rencor?
¿De qué te proteges?
¿Quién te salvará?

Te quemé con mi lámpara,
pero ¡qué más da!
El amor es una lámpara que quema.
¡Las reglas se impusieron en tu altar!

Los dioses me imponen pruebas
en su furia celestial.
¡Oh, fortuna cruel y advenediza!
Clasifico estrellas muertas,
y el vellón de oro es una aguja
en este pajar de sal…

¿Qué más quieren de mí?
¿Queréis la belleza de Perséfone?
El infierno es una perspectiva
difícil de alcanzar…

Como una reina
me sentaré en el balcón del mar a esperar.
Y tú, Eros, ¿me llamas o me alejas?
¿Tu amor es de arena o de sal?
Sin embargo, oigo el rumor lejano
de tus pies en esta tierra baldía…

En mi balcón, severa como un ángel,
me encontrarás.
Pierde cuidado: no volveré a quemarte.
Te conozco; ya por ti no siento curiosidad.
Soy la búsqueda incesante del alma,
el fruto velado del amor y la verdad.

 


miércoles, 25 de febrero de 2026

Penélope (O la erosión de la espera)

 


Ulises, siempre es mejor no regresar:
avanza y dale la espalda a la tierra que te vio amar.
Vamos, escucha el canto de las sirenas
y haz de la isla de Calipso tu única verdad.

Regresa a ti:
dirige tu nave hacia tu propio corazón.
Acaso tu patria sea mi ausencia y la soledad.

Próspero es todo olvido…

Oh, Ulises, no hay Ítaca que dure cien años,
ni amor que la distancia pueda abrazar.

Mira mis manos, mis sueños vacíos:
la espera es una renta que duele pagar.

No regreses: ya no puedo destejer mi manto;
sus hilos son de sal.

 


viernes, 20 de febrero de 2026

Casandra (O la desmesura del ver)

 


Los pájaros de la predicción
se asomaron a tu espejo.
Con las pestañas salpicadas
de sueños de luna,
dirigiste la mirada al horizonte
donde relampaguearon los fantasmas
de la percepción.

Hacia la noche, el viento se enredó
en tu vestido y empujó dentro de ti
la visión…
El libro de los muertos expulsó
un silencio, y en el borde de las horas
todo se reveló…

Bajo el agua todos somos peces.
¿Te sumergirás?
Deja caer los brazos.
Insaciable es el ojo
que fabrica la premonición…

Tu mente ahora se desmorona
como una torre vieja.
¿Acaso los pájaros te darán la razón?

Ahora todo está en su sitio.
No hay vestigios de la visión.
Tomarás un corazón ajeno
y adivinarás lo que aún no le ocurrió.
Asómate:
bajo el agua eres un pez sol.

 

 


miércoles, 18 de febrero de 2026

La corona de Ariadna (O la belleza del destino)

 


En la noche interminable del desierto,
la corona de Ariadna se enciende.
Recuerdos gloriosos se desprenden de la arena
y ascienden hacia la luz.
Como toda extensión circular de la claridad,
el esplendor de la corona se busca a sí mismo…

Haz que brille un momento —dice Ariadna—.
Apoya tu cabeza en mis rodillas
y entremos en la resplandeciente oscuridad del desierto.

La noche no morirá esta noche.
El viento sinuoso y tibio
enlentecerá el paso de las arenas
en el recipiente del reloj.

Cruzando oscuros caminos,
ella entra en la caverna de los sueños
y se desprende de su hilo,
y del recuerdo del Minotauro
y su laberinto de sal.
El aliento del desierto
sale expulsado por la puerta cósmica,
en busca de nuevos presagios…

Puede sentir una mano alargada
de un amante que no puede ver:
dedos y palma, expulsados
desde sus mismas entrañas.
Esta mano invisible la corona.

 


martes, 17 de febrero de 2026

Eurídice (O el peso de lo inexorable)

 


Al menos tengo las flores de mí misma,
y mis pensamientos: no puede arrebatármelos
ningún dios;
tengo el fervor de mí misma como presencia
y mi propio espíritu como luz […].
Antes de que me pierda,
el infierno se abrirá como una rosa roja
para que pasen los muertos.

—H.D., Eurydice

El sueño fue oportuno, Orfeo.
Cerré los ojos y pude despertar;
abrí los ojos y vi la escena gris
del infierno y tu gran decepción.
Los pájaros pintados en la caverna
oscura del averno escupieron
el infierno sobre mí.

Orfeo, no regresaré.
Llora por mí, y que te devoren las Ménades:
no habrá retorno para mí.
Haré de esta oscuridad mi morada
y de mi pensamiento, el porvenir…

Vuelve la mirada, Orfeo,
y mírame directo a los ojos,
¿Podrás esquivar las sombras
que mi rostro te han de ocultar?
El infierno es una rosa que se abre
y clava sus espinas en el devenir.

No habrá muerto que recuerde nuestros nombres.
Seré el barco que se pierde en la niebla
y que ya no verás venir.
Orfeo, tu voz se aleja,
me es extraña.
Solté tu mano antes del infierno.
El día y la noche le son indiferentes 
a todos estos muertos.
Escribe esto en el libro del universo:
El infierno es el fin.

 

 


lunes, 16 de febrero de 2026

Wuthering Heights

 


Señorita Emily Brontë,
desde su cama,
usted vigila las sombras
que brotan del espejo.
Sabe bien que la luz
que buscan sus fantasmas
no regresará;
sólo ha de retornar la difusa oscuridad
de la historia que ya nadie escribirá.

Heathcliff y Catherine hojean las páginas
de un peligroso abismo.
No, no hay amor eterno:
sólo existe el crepúsculo
deshojándose en el trapecio
del tiempo.

El viento golpea sus pensamientos
mientras usted intenta huir
de sus espectros literarios.
El cielo se apaga
para que las estrellas se enciendan
en la noche que crean sus manos.
Cumbres Borrascosas se cansó de representar
la pulida tragedia de un amor impreso.
Heathcliff apenas es un títere en manos
de su dios gitano.

No, no hay amor eterno:
la trama del reloj deshace
los vínculos celestes.

Desde su interior avanza el viento
y muere cansado en las cumbres.
El carruaje de las horas se aleja,
llevando un oscuro personaje
que sueña con una morada.
¿Lector, acaso eres tú?
Tú piensas:
el mundo termina y comienza
en esta historia extraña…

 


jueves, 12 de febrero de 2026

Alcíone (o la negación del tiempo)

 


Sus brazos fueron alas,
y un huevo, su corazón;
se elevó por tierras extrañas
y, en sueños, algo encontró…

Dibujó un círculo con sus dedos
y, en un sueño extraño, la cola emplumada
se mordió:
querría salir de su huevo
y sobrevolar el estático teatro del mundo,
no tener humano corazón.

Si los dioses este vuelo me deparan,
abriré mis alas salpicadas por el reloj.
No hay sucesión tras la ventana,
sólo la eternidad fabricada
en el laboratorio de un extraño señor.

¿Para qué caminar? —se preguntaba—.
¿Para qué simular el falso devenir con la razón?

E imaginaba su vuelo:
aire sobre aire,
en la mañana que nunca empieza
y que jamás tendrá fin en su corazón.


miércoles, 11 de febrero de 2026

La poesía

 


Poesía, ¿dónde estás?
¿En el fondo de qué mar?
¿En qué lugar las moiras tejen y destejen
tus pasos?
¿En qué profundidades
tus palabras se ahogarán?

Poesía, reina de todas las reinas,
tu corona adorna la lejanía
y tu trono no está en ningún lugar…

Poesía, ¿quién te sueña?,
¿qué voz te llama desde el ultramar?
Los navegantes lloran tus penas,
y tus alegrías flotan desnudas
entre la espuma del mar.


martes, 10 de febrero de 2026

Algo más

 


¿Hay algo más que esto?
¿Más allá de la piel?

¿En el intersticio de dos cuerpos
puede construirse la profundidad?

¿Puede la piedra olvidada a la orilla del río
brillar más?

¿Qué hay más allá de nosotros?
¿Una gota de la noche universal?

¿Hay algo más allá de la veracidad de tus aguas?
¿Algo más que esta calle donde nunca desembocarás?
¿Algo más allá del aire que entre mis palabras se dispersa?

¿Puede haber algo más?


jueves, 5 de febrero de 2026

Dolce vita

 


Dulce vida,
no necesito perseguirte
a través del mar…

En cualquier parte
las rosas florecen
y el agua se aleja del mar…

Dolce vita,
lo que llamas vida, ¿es la negación de la muerte
o es la aceptación del más allá?
Dulce vida, ¿vendrás más acá?

¡Oh, dulce vida!
Tú no recuerdas,
solo sabes avanzar…
Lo que plantas hoy día
en otro jardín florecerá.

Dolce vita,
¿por qué el remo
no puedo soltar?
Avanzo con los ojos cerrados
y los abro cuando hay que desertar…

Dolce vita,
estoy viendo tu secuencia nocturna:
el prólogo, tres episodios brillantes
y un final circular…

El epílogo es un corazón latiendo,
dulce vida,
y unos ojos que tiernamente se cierran
para despertar…





martes, 3 de febrero de 2026

Fugaz...

 


Fugaz, la estrella que quisiste atrapar;
fugaz, el sueño que no logras recordar;
fugaz, tu vida
y la vida de los que amarás;

fugaz, la lluvia que una y otra vez te ha de mojar;
fugaz, la primavera amada,
incluso tu mansa soledad.

Fugaz, el escenario en el que habitas
y los besos que te ofrecieron luz y libertad…

Sin embargo, lo fugaz se sostiene en lo permanente,
en la sombra del río que se fundió con el mar…

¡Lo fugaz es solo una apariencia,
un espejo de la eternidad!

jueves, 22 de enero de 2026

Poema 3: El destierro es un estado del alma

 


El espacio arrojó tu presencia,
tu hogar de ti se vació;
el reloj de arena hacia el destierro
te empujó…

El viento quejumbroso
pronunció nuestros nombres
y, dolorosamente,
mi ventana golpeó.

Un extraño silbó
una canción desconocida
y le puso melodía a la letra
que nos desterró.

Tu cuerpo sobre mi cuerpo
fabrican la distancia;
el río que de mí nace
arrastra la mano que esculpió el sol.

Estamos tan lejos,
todo nos oculta…
el destierro es un estado del alma:
un silencio profundo que nos empuja
hacia el interior.


miércoles, 21 de enero de 2026

Poema 2: La victoria

 


La victoria vendrá,
los fantasmas serán desterrados
de tus balcones orientales.
¡El cielo recuperará su claridad!

Mio Cid,
héroe de las horas,
el tiempo te dará la razón,
y la justicia, con su espada de oro,
te besará.

No hay mal que dure cien años,
ni tampoco soledad.
La victoria, de tu mano herida,
antaño pulida por la suavidad…

Escribiremos nuestros sueños
en el libro de la victoria;
las mil y una noches del oriente
para nosotros se abrirán.

No hay deshonra que dure cien años,
héroe de la brisa parda.
El invierno ya cambió de vereda:
¡cantaremos la gesta de la libertad!

 


lunes, 19 de enero de 2026

Poema 1: El destierro

 


Mio Cid, caballero
de las rosas en el corazón,
tu hogar es un jardín
cuyas flores, en sueños,
te llaman para que puedas regresar.

La lejanía es una sábana blanca
que no conoce el sueño;
el destierro es una máscara
que no te deja despertar.

Las palabras que guardas
le duelen al aire;
sin embargo, ¿cuántas veces
tuviste la valentía de callar?

Don Rodrigo, héroe de aguas claras:
¿Dónde está la patria que dejaste?
¿Acaso la infamia del tiempo
te obligó a desertar?

Caballero, hoy estás herido,
pero limpio el honor;
sabes bien que los leones del tiempo
se domestican con paciencia
y con hambre en el corazón.


miércoles, 14 de enero de 2026

Círculo

 

Cuídate
de no amarme
demasiado
-dice el amante-
pues retornarías 
a ti mismo
el amor es redondo
(Malcolm de Chazal)

Me asomé a tu copa de agua
para volver,
regresar a mí,
sabiendo que tu rostro
es un círculo que abrirá la libertad.

Perdonar al verdugo del tiempo
y tocar el sol con los dedos,
desempolvar
este corazón oscurecido,
y del silencio desertar.

¿Dónde estoy?
¿Hacia dónde voy?
Estoy en el borde de la orilla
que une el principio con el final.

Vuelvo a mí,
al tiempo
en que los relojes caían de los árboles
y las amapolas se asombraban
por la brisa del mar.

Volverá mi corazón
a llenarse de peces azules;
regresaré,
volveré al tiempo
en que los jardines tenían hambre de sal,
y del mar brotaban narcisos amarillos
cubiertos de sueños del mar.


jueves, 8 de enero de 2026

Cuerpo y alma

 




Tienes mi cuerpo,
la conexión de mis esquinas,
mi sudor,
el fluir vital del corazón
cuando se desprende de la razón.

Pero, ¿has roto la cáscara?
¿Pudiste mis estrellas y silencios vislumbrar?
¿Lo claro de mis venas capturar?
¿Lo oscuro y profundo
te interesa alcanzar?




Fragilidad

 




Frágil como la sombra
del tulipán.

Es de cristal
mi piel,
y las manos
que acarician
mi fragilidad.

Volver a la historia cotidiana,
para recapturar
mi eternidad personal.
Cerrar los ojos,
olvidar…

Escribí tu nombre en el agua.
Brindaste con tu copa
por mi soledad…

Nos hemos encerrado en el espejo.
El tiempo se refleja
en su estructura oval.

Lejano y solitario,
acaricias
la superficie etérea
de mi oscuridad.

 

 


miércoles, 7 de enero de 2026

Oscuridad interior



Sus ojos pequeños
apuntaron al círculo
más oscuro de mi corazón;
con los labios húmedos
y el deseo enredado en mi pelo
espanté a los hijos de Apolo
y a los pájaros del sol.

Me vio como Lady Dafne,
pero en lo más profundo
de su corazón comprendió:
“Ella es una Artemisa audaz;
ligeras venas resultan pesadas para su sol”.

Cerré los ojos y, con ello, abrí
los caminos que bifurcan
hacia el jardín de su corazón:

“Nací para una sombra que no me abraza
—sabrás que mi luz es un ancla—.
Crecí hacia adentro,
buscándote,
como raíz amarga.

Nací para una profunda noche
que sólo tú me alcanzas”.