Cuídate
de no amarme
de no amarme
demasiado
-dice el amante-
pues retornarías
a ti mismo
el amor es redondo
(Malcolm de Chazal)
Me asomé a tu copa de agua
para volver,
regresar a mí,
sabiendo que tu rostro
es un círculo que abrirá la libertad.
Perdonar al verdugo del tiempo
y tocar el sol con los dedos,
desempolvar
este corazón oscurecido,
y del silencio desertar.
¿Dónde estoy?
¿Hacia dónde voy?
¿Hacia dónde voy?
Estoy en el borde de la orilla
que une el principio con el final.
Vuelvo a mí,
al tiempo
en que los relojes caían de los árboles
y las amapolas se asombraban
por la brisa del mar.
Volverá mi corazón
a llenarse de peces azules;
regresaré,
volveré al tiempo
en que los jardines tenían hambre de sal,
y del mar brotaban narcisos amarillos
cubiertos de sueños del mar.
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