Arquetipo: El
Guardián de la materia
Como guardián
de la materia, me miró y pensó:
—Eres extraña, como una Venus
en la pecera de un avión.
Sonreí
y le di cuerda al reloj de la
adivinación.
Mi superficie etérea
no comprendió.
Quiso tocar mis sueños
oscuros,
adivinando que en ellos
se escondía la luz de un
antiguo sol.
—Vamos —le dije—,
¿buscas la seguridad en tus
raíces?
¿Del tiempo
eres el cultivo o la flor?
Te advierto
que mi piel está fría,
pero bajo ella hay una
estrella en combustión.
Es el tiempo
de la fruta y
el calor.
Sin embargo,
¿por qué
se aleja de ti
el canto del ruiseñor?
Te dejas
llevar por la suavidad de la tierra,
por el placer sencillo
del caracol.
¿Tu tiempo es
el tiempo de las rosas
brotando en su
pálido fulgor?
Mis ojos de
Venus en su pecera
captan tu
resistencia a la transformación.
De la luz
quieres ser la sustancia;
sin embargo,
ella no tiene encarnación.
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