miércoles, 13 de agosto de 2025

La voz del ángel dormido

 


Dale la palabra al soñador
y procura escuchar
su dulce rumor;
tal vez, de su boca,
salga un ruiseñor.

¡Oh, canción de estrellas!
Es de éter tu melodía,

y haces de la maquinaria 
del cielo tu motor.

Sin embargo, casi triste,
casi inmóvil,
señora, señor,

yo sé que  sólo quieres 
ser silencio y espejos…
Cerrar los ojos
y, con tu voz de ángel dormido,
apagar el reloj.

martes, 12 de agosto de 2025

Espejo



Mi rostro se ha reflejado
en lagos,
charcos,
espejos,
ventanas sucias,
ventanas limpias.

Me he multiplicado
hasta el infinito:
con alegría,
tristeza,
nostalgia,
asombro.

Pero sucede…
ocurre,
que busco algo
que el espejo
no devuelve.

¡Oh, pero la vida!
¡Oh, pero los años!
Y la luz que nunca devela.

¿Quién eres?
¿Quién soy?
¿Estoy aquí o allá?

Le he preguntado a las estrellas,
pero ellas sólo saben brillar y callar.

¿Qué historia es esta?
¿Cuál es su final?
¿Soy este rostro o hay más?

¡Que el mar,
espejo de todos mis cielos,
me pueda contestar!


lunes, 11 de agosto de 2025

La huida



Correr,
correr.

Un fantasma sopla la planta de mis pies…
¡Oh, revolución de las piernas al atardecer!

¿A dónde me dirijo?
¿A dónde llegaré?

Tiempo de movilidad,
¡mundo dibujado por el viento,
hacia ti voy a correr!

Te abandoné…

¿Qué ruido es ese?
¿Son mis pies?

Correr.
Sin embargo, me estoy cansando
de este círculo.

¿Por qué siempre al mismo sitio
tengo que volver?

Es como una fiebre,
esto de correr.
Correr,
huir de ti…
Yo, que alguna vez te dije:
“Por favor, no te alejes de mí”.

Me doy prisa.
Te abandono.
Huir.

Tú me obligaste a correr;
aunque siempre estuve lista,
tú lo sabes, yo lo sé.
Buenos días,
buenas tardes,
buenas noches…

¿Podré volver?
¡Que alguien me detenga!
¿Voltearás la rueda
para hacerme volver?


jueves, 7 de agosto de 2025

Iván Karamazov

 


De si Dios existe,
de si el alma es inmortal,
de todo aquello hablaba Iván Karamazov,
asomándose al paisaje
por la ventana oscura de la soledad.

Mi sombra, paralela a la suya,
la dibujó dando la espalda
al reloj de su infancia,
y desde lejos tuvo que admitir
que los sueños no dejarán
de unir nuestros extremos.

Iván Karamazov llamó al demonio
desde el tejado,
y se rodeó de espejos
que reproducían infinitamente
su rostro y su temor.

Él escondió su corona de espinas
bajo la nieve silenciosa,
y apagó la maquinaria del río
para abrazar la eternidad.

Iván Karamazov
lanza la moneda
de la incredulidad bajo las aguas:
¿cielo o infierno?,
¿el rostro del tiempo
o la cruz de la eternidad?

Pero la moneda siempre muestra
la cara de lo que no ha de retornar.

Iván Karamazov,
¿viste al infinito
lamiendo tus desgracias?
¿Escuchas reír, de incredulidad,
a tus flores despiadadas?

De si el hombre es el espejo del averno,
de si Dios es el reflejo de su falsa piedad,
de eso hablaba Iván Karamazov,
azucarando con álgebra
su café amargo de soledad.

De eso hablaba,
dando la espalda
a la mecánica del tiempo,
cuidándose muy bien
de no revelar aquel sueño recurrente:

El sueño del niño
corriendo en el campo de los siglos,
liberado del padre
y de su máscara de eternidad.

miércoles, 6 de agosto de 2025

Linaje femenino

 


Abuela,
madre,
hermana,

sobre la cuerda floja caminamos,
como equilibristas
que sobre paralelas
construyen casas de cristal.

El árbol se ha quedado sin frutos,
y las raíces se estiran furiosas
como algas
en la oscuridad.

Madre, ¿Dónde está
nuestro ejército de salvación?

¿Quién defenderá las memorias
que fabricó nuestro sol?

Abuela, alguien abre nuestras carnes,
la incisión fue profunda.

Si tu sangre es mi sangre,
haremos que los débiles 
conozcan nuestra lucha,
¿Qué más da?

Nacida de un espectro,
me siento a tomar el té
con mis fantasmas.
¿Quién partirá el pan?

Abuela, madre, hermana,
¿Qué hacemos con esos
turbios círculos que giran
una y otra vez en la oscuridad?

Sostén.
Abandona.
Bifurca.

De uno de los caminos
cuelgan las raíces profundas
del mar…

martes, 5 de agosto de 2025

La diosa de la destrucción y la compasión

 


Llegué equilibrando la espada
sobre mi cabeza,
y con los ojos pegados
en el umbral…

Mis pies, como serpientes de agua,
aún recordaban el mar...
“Kali, diosa eres”, creo que le oí susurrar.

Acaricié mi vestido de tigre lunar
y apagué el grito helado de la soledad.

Entonces él, tal como Shiva,
se dejó pisar,
para que uno de mis tantos brazos
lo pudiera consolar.

“Destruye el origen de todos mis ríos”, pidió.
“Todo quedará inmóvil”, le advertí.
Pero él me dijo:
“La quietud es la distancia que deseo acortar.”

Entonces ordené a las montañas
olvidarse del mar.

Las llamas que brotaron de mis sueños
secaron, por un momento, su mojada soledad.

¡Oh, Shiva, pájaro de la serenidad!
¿Qué esperas de mi noche profunda?

Las montañas se escurren por mis cuatro brazos,
para que puedas ascender y despertar.

viernes, 1 de agosto de 2025

Auto-salvación



Sálvate,
domestica
a la gente siniestra
que vive en tu interior.
La oscuridad entra y sale
y apaga tu esplendor.
Sálvate,
eres tu propio Jesús,
tu estrella conoce los caminos
que conducen al sol.
Por favor,
sálvate.
Solo,
lejano.
Domestica al alacrán
que anida en tu interior.
Sé el antídoto de tu propio veneno.
Aplasta al gusano.
Has de tu herida, redención.