Percibiste tristeza y paz en mi silencio,
como una cápsula de agua dulce
en la profundidad del mar…
Tu mente se anticipó a la secuencia de mis pasos;
las ruinas de la ciudad que soñaste
fueron un lindo escenario para mi soledad…
Caminamos desatados en la noche:
la luna en Capricornio nos encerró
en un triángulo de sal.
Por un momento, nos enredamos
en los hilos del destino;
el titiritero movió sus dedos blancos
una vez más…
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