El tiempo aún es
tiempo;
o, al menos, aún simula,
persiste en su trama...
A pesar de esta quietud,
en su forma ternaria
la vida se desgrana...
Como nuestros sueños en las arenas
del viento,
que de las manos del vacío escapa.
El tiempo aún es
tiempo;
o, al menos, aún simula,
persiste en su trama...
A pesar de esta quietud,
en su forma ternaria
la vida se desgrana...
Como nuestros sueños en las arenas
del viento,
que de las manos del vacío escapa.
El silencio es el anfiteatro de la
espera.
No hay palabras ni símbolos que puedan representar
lo que siente la orilla por la espuma del mar.
En tu corazón hay una lámpara que desfallece,
porque perdió toda su oscuridad.
Pobre, está condenada a jamás ser estrella,
pero siempre brillar.
La memoria es fría. Con los ojos cerrados,
toma un pájaro y deja cien volar.
Espera que el olvido tome su lugar.
Anhelo la luz sobre el mar,
y la capa salada de la eternidad
modelando lentamente mi piel
bajo la luz dorada de la soledad.
Sueño con la humedad
fabricando deseos
bajo la claridad;
con los espejos del sol
proyectando la eternidad.
La piel desnuda
es una máscara
que solo el tiempo te quitará.
¿Acaso la brisa salada te logrará develar?
Soy el mar,
y mi deseo se entibia
en su oscura profundidad…
En el momento exacto
en que de la luz
brota la oscuridad,
el jardín tuvo un sueño azul
y circular.
Bajo sus verdes párpados cerrados,
una voz dulce pudo escuchar:
"Pensaré en ti hasta que las flores
recuperen los cristales de mi llanto,
hasta que mis hojas cuelguen del corazón
salado y oscuro del mar.
El tiempo marchita todos los afectos;
sin embargo, te recordaré.
Pensaré en ti, como mi fuente de agua
en el lago circular."
El sueño se ahoga en su corazón de cristal verde
y tiñe de azul la brizna reluciente;
entonces el tiempo extiende su sábana de agua
para que el jardín despierte.
Adiós a los barcos hundidos
que buscan un corazón perdido.
A dios el retorno que no retorna;
adiós al círculo que nunca cierra.
A dios la lámpara del olvido;
adiós al príncipe Hamlet
y a la mirada triste de su calavera.
A dios los bastos, las copas y su rueda.
Adiós a las rocas que nunca nos darán rosas;
adiós al que nada te dio,
al que aún te espera.
Adiós a dios y a sus estrellas.
Vamos, levanta el ancla
que te hunde en el sueño del mar,
e iza la bandera de la eternidad.
Avanza,
rema sobre el agua salada
que te devolverá a tu hogar.
Aprisiona el sueño perfumado
del naufragio de la soledad,
que, como un río, te conduce
hacia el faro recién nacido de la libertad.
Vamos, olvida la orilla fría, sin memoria,
y húndete en la tibieza del mar.
Tu claridad es un faro,
y es mucho más grande que la sombra
de tu fragilidad.
"La felicidad suele tener el
tamaño de los días."
Yasushi Inoue
El
sueño de la gata en el sofá,
el café transmutando el motor
de la claridad.
Hacer del tiempo
una hermosa ficción;
construir belleza en la repetición.
Atrapar la luz en la mecánica
del respirar…
Conferirle al paso del tiempo
lealtad…
A través de la monotonía,
a lo más alto de la montaña llegar:
ser la eternidad.