miércoles, 14 de enero de 2026

Círculo

 

Cuídate
de no amarme
demasiado
-dice el amante-
pues retornarías 
a ti mismo
el amor es redondo
(Malcolm de Chazal)

Me asomé a tu copa de agua
para volver,
regresar a mí,
sabiendo que tu rostro
es un círculo que abrirá la libertad.

Perdonar al verdugo del tiempo
y tocar el sol con los dedos,
desempolvar
este corazón oscurecido,
y del silencio desertar.

¿Dónde estoy?
¿Hacia dónde voy?
Estoy en el borde de la orilla
que une el principio con el final.

Vuelvo a mí,
al tiempo
en que los relojes caían de los árboles
y las amapolas se asombraban
por la brisa del mar.

Volverá mi corazón
a llenarse de peces azules;
regresaré,
volveré al tiempo
en que los jardines tenían hambre de sal,
y del mar brotaban narcisos amarillos
cubiertos de sueños del mar.


jueves, 8 de enero de 2026

Cuerpo y alma

 




Tienes mi cuerpo,
la conexión de mis esquinas,
mi sudor,
el fluir vital del corazón
cuando se desprende de la razón.

Pero, ¿has roto la cáscara?
¿Pudiste mis estrellas y silencios vislumbrar?
¿Lo claro de mis venas capturar?
¿Lo oscuro y profundo
te interesa alcanzar?




Fragilidad

 




Frágil como la sombra
del tulipán.

Es de cristal
mi piel,
y las manos
que acarician
mi fragilidad.

Volver a la historia cotidiana,
para recapturar
mi eternidad personal.
Cerrar los ojos,
olvidar…

Escribí tu nombre en el agua.
Brindaste con tu copa
por mi soledad…

Nos hemos encerrado en el espejo.
El tiempo se refleja
en su estructura oval.

Lejano y solitario,
acaricias
la superficie etérea
de mi oscuridad.

 

 


miércoles, 7 de enero de 2026

Oscuridad interior



Sus ojos pequeños
apuntaron al círculo
más oscuro de mi corazón;
con los labios húmedos
y el deseo enredado en mi pelo
espanté a los hijos de Apolo
y a los pájaros del sol.

Me vio como Lady Dafne,
pero en lo más profundo
de su corazón comprendió:
“Ella es una Artemisa audaz;
ligeras venas resultan pesadas para su sol”.

Cerré los ojos y, con ello, abrí
los caminos que bifurcan
hacia el jardín de su corazón:

“Nací para una sombra que no me abraza
—sabrás que mi luz es un ancla—.
Crecí hacia adentro,
buscándote,
como raíz amarga.

Nací para una profunda noche
que sólo tú me alcanzas”.

 

 

 

 


martes, 16 de diciembre de 2025

El beso

 


Tus labios modelaron un círculo;
dibujaste el infinito en mi muralla exterior.
Me besaste, y algo retornó…
como si la humedad vaciara el silencio
y la distancia entre mi ojo y el mar
se pudiera acortar…

Tu lengua es una serpiente
que me cubre de misterios;
me devuelve a los corredores
de un sueño lejano,
donde el tiempo sólo es olvido y humedad
—acaso soledad—.

¿De qué color es tu deseo?
¿Acaso mi falda fue tejida
por tu eternidad personal?
Tu boca abre la noche
y la cierra en un círculo abismal.


lunes, 15 de diciembre de 2025

Migración interior

 


Los sueños se escapan de mis manos
como mariposas de plata;
pasará la hora del desvelo,
y alguien dibujará hermosos relojes en mi interior…

Las manos del tiempo me obligaron a olvidar,
taparon mis ojos
y me instaron a desertar;
sin embargo, estoy acá,
entre demudados paisajes que brotan de la libertad.

Un silencio se escapa de mi boca;
te obliga a mirarme y a despertar.
Te pregunto:
¿Qué es aquello que no regresa y dónde está?

Descubro que mi destino
es recorrer jardines olvidados para que vuelvan a brotar,
un fabuloso destino: ¡Migrar y sembrar!

Soy el alma selvática de un silencio nocturno;
de tu mano en mi piel brota una flor:
La flor del silencio
y su etérea soledad.

 


jueves, 11 de diciembre de 2025

Le Roman de la Rose



Él cerró los ojos y, con ello,
el reloj de su infancia apagó.
¿Acaso fue una mariposa negra
la que en su cama se posó?

El sueño alegórico vendría más tarde,
como una herida de la noche;
se diría que, como sangre del espejo, brotó.

Entonces el jardín,
con su llamarada de azucenas,
espejos y crisantemos, lo asustó.
«¿Es este un sueño o el ángel de mi devoción?» —pensó.

Entonces Esperanza y Pensamiento Nocturno
tocaron con una flor azul su corazón.
«¡Bailemos la ronda del tiempo,
cogidos de la mano,
y, con la noche brillante en nuestro pecho,
dancemos al ritmo de los minuteros del reloj!»

Dio tres giros… y la vio:
entonces un árbol fue parido por su corazón.
¿Quién era ella?
Era la rosa,
con su producción de espinas,
y ese rojo que no sabe que es rojo
pero conoce la pasión…

«Debe tener un ángel dentro» —él pensó.
«Un ángel caído» —le repitió Razón.
«Es mejor encerrar el tiempo en una torre y huir» —
Insinuó Peligro.

El amante, con la cintura en llamas,
tendido en la mitad del sueño,
como un Cristo crucificado, gritó:
«¿Quién le pondrá el cascabel
al dragón del amor?»

La rosa, con sus pies de seda nevada
y con los pétalos abiertos, susurró:
«Abre los ojos, amante mío;
paciente nocturno de la sinrazón…
Pasado, presente, ojo invisible,
empieza la siega de trigo en tu corazón».