El río no tenía medallas,
su brillo era acelerado y despiadado,
era una escalera de madera líquida extendida
al infinito.
Los pájaros mintieron sobre su retorno,
aquellos emplumado que volvieron
no eran los mismos que viste partir
sobre el barco.
Encontré una mariposa dentro mí,
una vibración antártica que me arrastró
hacia mi propio caudal subterràneo
y aceleró el reloj.
Oh victoria poderosa de mis venas
he de caer triunfante sobre mi última profundidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario