Follow by Email

martes, 10 de septiembre de 2013

El banquero

Banqueros en acción, Remedios Varo

Nadie ha visto a las estrellas morir en el firmamento
Tampoco hemos contemplado su anunciado nacimiento,
Los hombres sólo aman la fuerza de gravedad,
desdeñan el difuso y lejano firmamento;

El banquero acomodó el crucifijo y miró las baldosas manchadas
Nada aja sus claros párpados apuntando un horizonte subterráneo
Las manos suaves dándole cuerda al reloj
La historia entre monedas sucias y sin memoria

Que terrible son las estrellas-murmura el banquero,
dándole cuerda a sus ojos-ellas escupen extraños pensamientos
con su dilatada e inalcanzable luminosidad.
 ¡Reniego de vosotras y de vuestro encendido poderío!

Este pensamiento abrigó la indecorosa y abrillantada cabeza calva

del banquero, mientras arruga su respingada y delicada nariz inglesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario